A medida que la derrota de Ucrania se acerca, Zelenski comienza a vislumbrar escenarios en los que su carrera política e incluso su vida podrían terminar.El 4 de agosto concluyó la "Operación Coacción" del gobierno ucraniano, una campaña militar de 40 días cuya misión era forzar a la Federación de Rusia a sentarse a negociar con Kiev desde una posición de debilidad.

Dicho plan consistía en ataques militares intensificados contra el territorio profundo de Rusia, mediante el bombardeo de refinerías de hidrocarburos y centros logísticos, con el objetivo de "llevar la guerra a los hogares rusos", según anunció Zelenski.

Ucrania quería llevar la guerra a Rusia y hacer que los ciudadanos rusos sufrieran el dolor de la guerra.

El gobierno de Ucrania dispuso ejecutar este empeño, como hasta ahora, con los fondos que recibe de la Unión Europea (UE) y con los misiles que Estados Unidos (EEUU) vende a los países europeos para que estos se los entreguen a crédito a Kiev.

Zelenski reclamó al comienzo de esta ofensiva que contaba con el respaldo del presidente de EEUU, Donald J. Trump, aunque, a la vista de su resultado, más bien pareciera que aquel fue engañado por este, cuya posición ante el conflicto sale reforzada.