El 26 de junio, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski anunció que había dado órdenes al servicio de seguridad de Ucrania para iniciar una campaña de 40 días contra objetivos rusos con el objetivo de “influir en el país agresor y obligarlo a poner fin a la guerra”.

Desde entonces, Kiev ha intensificado drásticamente sus ataques contra Rusia en una serie de operaciones superpuestas contra líneas de suministro clave en los territorios ucranianos ocupados por Rusia, también Crimea, además de alcanzar Moscú y San Petersburgo con misiles de largo alcance, lo que ha desencadenado una crisis de combustible.