El destope de las bases máximas de cotización fue una de las estrategias puestas en marcha por el Gobierno y los sindicatos en la última parte de la reforma de pensiones como vía para incrementar los ingresos. Este es el límite que fija el salario máximo que aporta cotizaciones a la Seguridad Social y en la última década, impulsado por esta ley, ha crecido 10 puntos más que la pensión máxima a la que accederán cuando se jubilen. A pesar de ello, las pensiones más altas están en el centro del debate al hilo de la propuesta de Francia de congelarlas.En España, la pensión de los que ya están jubilados y perciben la prestación más alta crece cada año con el IPC promedio del año anterior, es decir, lo mismo que la mayoría del resto de pensiones. En cambio, la pensión de acceso de los que se retiran en ese momento con un salario que supera el umbral se incrementa en el IPC más 0,115 puntos, si bien, este no es un debate que el Gobierno español esté dispuesto a abrir, dado que este aumento adicional busca compensar una parte del incremento de la base máxima.

La última reforma de pensiones estableció que la referencia del salario más alto que cotiza crecería el IPC más 1,2 puntos al año hasta 2050. Es decir, cada año existe una diferencia de más de un punto entre lo que crece la pensión más alta y la base máxima de cotización, un resultado perseguido a la hora de redactar la ley para incrementar en mayor medida los ingresos que los gastos del sistema de pensiones, pero que deteriora el componente contributivo del sistema público.