Una reunión entre presidentes de partidos y ministros se realizó este domingo en la noche para evaluar alternativas de salvación que tendría la reforma constitucional en materia de seguridad impulsada por el ministro Martín Arrau (republicano).En vista de la resistencia transversal, no solo de la oposición, también de sectores oficialistas, La Moneda decidió congelar por ahora el inicio de su tramitación en la Comisión de Constitución del Senado.En el mejor escenario, la reforma comenzaría a ser discutida formalmente en la segunda semana de septiembre.Pese a ello, a partir de este lunes igualmente habrá negociaciones al interior del oficialismo y también con la oposición para resolver qué hacer con la propuesta constitucional.En la reunión del domingo en la noche, los ministros, encabezados por el titular del Interior, Claudio Alvarado, y los jefes de partidos oficialistas, ratificaron la estrategia de apostar a la Comisión de Constitución del Senado para perfeccionar la reforma y lograr un acuerdo lo más amplio posible.En forma paralela, se continuará impulsando la otra veintena proyectos de la agenda de seguridad, por ejemplo, las Reglas de Uso de la Fuerza, la carrera funcionaria en Carabineros y la iniciativa antibarricadas.El corazón de la agendaCon ese acuerdo, esta semana será clave para la reforma, luego de que el Poder Legislativo retorne del receso por trabajo territorial (semana regional).Tras las críticas que generó el proyecto, el Ejecutivo ya se había abierto a realizar algunos cambios al texto y, en particular, al nuevo Estado de Excepción Constitucional de Seguridad, que es el “corazón” de la iniciativa.Por ejemplo, Arrau se allanó de rebajar el tiempo de extensión de aquel régimen especial de 240 días (8 meses), que podía operar sin pasar por el Congreso Nacional, a 30 días. Además, accedió a atenuar la medida que permitía interceptar las comunicaciones personales.No obstante, el ministro ha pedido a sus pares de La Moneda que no se ceda, por ahora, en la eliminación del nuevo Estado de Excepción de Seguridad.La idea de suprimir este nuevo régimen de excepción ha sido planteada por los senadores de RN como una forma de salvar esta iniciativa gubernamental. En reemplazo, algunos legisladores de esa colectividad, como la presidenta del Senado, Paulina Núñez, han sugerido fortalecer el actual Estado de Excepción de Emergencia, que se aplica, por ejemplo, actualmente en La Araucanía y el Biobío. “Yo creo que se puede perfectamente reforzar el actual Estado de Emergencia. No crear un quinto (estado de excepción)”, dijo Núñez, el domingo.No obstante, la oposición, al ver la resistencia que existe entre los mismos legisladores de la alianza gubernamental, han subido el precio y exigen retirar la iniciativa para iniciar el debate en torno a una reforma distinta.Ante estos reparos, el gobierno tiene básicamente tres caminos:Uno, retirar el proyecto, lo cual implicaría admitir una derrota. Dos, acceder a hacer una modificación profunda al texto, incluyendo la eliminación del nuevo Estado de Excepción de Seguridad Pública, que también sería visto como revés. O, tres, apostar por una fusión de reformas constitucionales, considerando que hay otros cambios a la Carta Fundamental en materia de seguridad que han sido presentados desde 2024 por actuales senadores de la oposición, entre ellos, la presidenta del PS, Paulina Vodanovic.La legisladora socialista ya tiene cuatro mociones presentadas en este tema y anunció que está trabajando, incluso, una quinta propuesta de cambio a la Constitución para reforzar el combate contra el crimen organizado.El camino que adopte La Moneda, sin embargo, igual dejará heridas, toda vez que el ambiente en el oficialismo sigue tenso, ya que aún hay molestia por la forma cómo el gobierno llevó las conversaciones antes de embarcarse con la reforma.Presidenta del Senado entra en juegoEste domingo, en el programa Mesa Central, de Canal 13, la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), dijo que “en este caso faltó socializar el proyecto. (Solo) logramos modificar algunas cosas antes (...) Si lo vas a socializar, no es solo para decir ‘te conté’“.La senadora apuntó a una falta de trabajo prelegislativo y cuestionó las primeras señales del Ejecutivo que siguen apostando al “pirquineo” -práctica de buscar votos individualmente por bancadas-, por lo que enfatizó que intentará, desde su rol en la testera, buscar un acuerdo más amplio.Además, mencionó la posibilidad de recoger una reforma que presentó junto a la timonel del PS y el senador Karim Bianchi. “El régimen (carcelario) diferenciado (para el crimen organizado)... es un proyecto que ya lo habíamos presentado hace varios meses atrás. Y qué bueno que el Ejecutivo lo recoja (...) Hay espacio, porque en esa medida ya hay un consenso por algo concreto”, dijo, en referencia a la posibilidad de refundir el mensaje presidencial con esa moción.Además, propuso buscar un acuerdo en la sala del Senado para que esta reforma se vea simultáneamente en general y en particular en la Comisión de Constitución del Senado, de manera que llegue un texto consensuado al hemiciclo antes de su primera votación. Esa fórmula se aplicó, por ejemplo, con la reforma de pensiones de la pasada administración de Gabriel Boric.En caso contrario, habría que votar en general, primero, escenario que genera un alto riesgo de que sea rechazada la idea de legislar de la reforma. Dado que se trata de un cambio a la Carta Fundamental, el texto necesita del respaldo de al menos 29 senadores, quórum que está lejos del piso que hoy tiene esta iniciativa.Cita en ConstituciónEsta última propuesta de Núñez fue respaldada por el presidente de la Comisión de Constitución, el senador Pedro Araya (PPD). También en Mesa Central, de Canal 13, recalcó que le parecía “razonable” discutir tanto en particular como en general la reforma y luego llevar un texto a la sala de la Cámara Alta.“Lo que le propusimos al ministro (Claudio) Alvarado, que yo creo que no es una mala idea, es que los cinco integrantes de la Comisión de Constitución nos sentemos con el gobierno en una mesa, donde nos podamos decir cara a cara qué es lo que estamos viendo, qué sirve y qué no sirve de la reforma constitucional”, sostuvo.El legislador por Antofagasta comentó que, aunque esta semana no está citada la comisión para debatir la reforma, pretende generar una reunión de los integrantes de la instancia para ver alternativas.La actual Comisión de Constitución es integrada por un grupo representativo del Senado, donde participan Arturo Squella (republicano), Andrés Longton (RN), Claudia Pascual (PC), Paulina Vodanovic (PS), además de Araya (PPD).Flanco internoUno de los problemas del gobierno es que “se ha producido un desorden en las propias filas”, según admitió la senadora Núñez este domingo. De hecho, en la UDI también hubo ruido interno cuando el presidente del partido, el diputado Guillermo Ramírez, le quitó el piso a la propuesta del gobierno.Ahora las tensiones están en RN. En particular algunos han visto con recelo el protagonismo que ha tenido Núñez en la discusión del tema y en particular sus guiños al PS, en circunstancias que el interlocutor de la colectividad es el senador Andrés Longton y su presidenta, la senadora Andrea Balladares.La propia Núñez -que el viernes pasado hizo un llamado a “tender puentes”- aclaró este domingo que “el día viernes había notas de prensa que era poco menos que RN tenía un acuerdo con el PS. Eso no es así. Hay conversaciones con todos”, en la búsqueda de los 29 votos.Sin embargo, ello no solo abrió un flanco en la derecha, también en el Partido Socialista.Voto PS De hecho, en un mensaje velado, el diputado Daniel Manouchehri (PS) y la senadora Daniella Cicardini (PS) salieron a criticar la reforma de seguridad del gobierno, en circunstancias que la timonel de la tienda socialista, Paulina Vodanovic, declaró estar abierta a buscar alternativas, aun cuando remarcó que ello pasaba primero por desahuciar la propuesta de Arrau. A través de un video difundido por redes sociales, Cicardini recalcó: “Una reforma que promete seguridad a costa de arrebatar derechos, es abrir la puerta al autoritarismo en Chile”.Para despejar resquemores, la misma presidenta del PS redactó el voto político, aprobado en la Comisión Política del partido, que acordó exigir el retiro de la iniciativa o bien advirtieron que rechazarán la idea de legislar. “La seguridad se construye con los derechos y no contra ellos... No puede convertirse en una excusa para vigilar y castigar, ni en la antesala de un Estado policial: su ejercicio reconoce límites, y esos límites son los derechos de las personas, las garantías y la Constitución. El combate al crimen organizado debe ser frontal, con todas las herramientas del Estado, pero siempre dentro del marco constitucional”, dice la declaración.“Por eso, reiteramos el llamado a retirar la reforma constitucional, que no tiene viabilidad jurídica ni política. El proyecto presentado no contará con nuestros votos”, señala el voto político.