Logroño, 30 ago (EFE).- La Unión Deportiva Logroñés vuelve a jugar Primera RFEF, tres temporadas después, aunque lo hará en una categoría diferente ya que el descenso de equipos históricos de Segunda División la ha hecho mucho más fuerte que la que conoció.

Así, con el partido ante el Extremadura en Las Gaunas el Extremadura, se abre un periodo de muchas incógnitas para el equipo riojano, que debe ir poco a poco aclarando cuales son sus expectativas reales en la categoría.

Además debe acomodar a sus nuevos fichajes y a los que lleguen mañana mismo y ser capaz de enganchar a una afición que ha respondido en la campaña de abonados pero que debe ser consciente de que su equipo va a tener muchas más dificultades que en Segunda RFEF.

Quizás el mayor aval con el que cuenta el conjunto de Logroño es la continuidad en el banquillo de Unai Mendía, un preparador que ha «calado» con su carácter tranquilo pero a la vez mostrnado ambición en sus planteamientos.

Como era de esperar la UD Logroñés ha cambiado más de la mitad de la plantilla, con 13 incorporaciones, aunque es precisamente el mantener el «núcleo» que logró el ascenso lo que quiere explotar como aval en el inicio de temporada.