Además del retrato presidencial de José Antonio Kast, en el amplio despacho de la ministra de la Mujer y Equidad de Género del Gobierno chileno, Judith Marín, cuelgan solo dos cuadros. Ambos son citas bíblicas. También tiene pegado con cinta adhesiva un dibujo pintado por su hijo de siete años, fruto del matrimonio que contrajo a sus 20. Antes de convertirse en la jefa de Estado más joven del Gabinete en marzo pasado, con 30 años, fue muy activa tanto en el Partido Social Cristiano (PSC), como en su fe evangélica, abogando por el rechazo a la ley vigente de aborto en tres causales. Desde su nombramiento ha insistido en que el tema está zanjado en el Congreso y que las prioridades de la actual Administración no están en la llamada agenda valórica. Ante la resistencia del movimiento feminista, ella ha respondido: “Basta de caricaturas y prejuicios”. Hoy es la ministra con la mayor desaprobación del Gabinete (61%, según Cadem) y en esta entrevista con EL PAÍS, celebrada este miércoles, defiende estar enfocada en sacar adelante iniciativas como el recién ingresado proyecto de ley Cautelares Reforzadas, que busca fortalecer la protección de víctimas de violencia intrafamiliar (VIF) y contra las mujeres.Pregunta. ¿Cuáles son sus influencias políticas? ¿La familia, la iglesia, los libros? Respuesta. Provengo de una familia de mucho esfuerzo, donde se nos inculcó el concepto del mérito. Mi familia no es política ni de la élite. Uno de los primeros acercamientos es pertenecer a un lugar donde te das cuenta que necesitas que lleguen las políticas públicas de forma real, de lo que sucede cuando una ley o un beneficio social no llega a tiempo. Darme cuenta de la realidad y de cómo uno, que pertenece a ese entorno, puede ser un agente de cambio. Pero mi primera incursión en política se dió cuando trabajé como asesora parlamentaria [del diputado Eduardo Durán, RN, hijo del obispo evangélico de su mismo nombre]. P. ¿Cuál es su postura sobre el feminismo?R. En marzo una encuesta señalaba que la gente no se sentía representada por el movimiento feminista. Como ministra de la Mujer, y como mujer que he experimentado distintas situaciones, que he visto a vecinas, colegas... la realidad de las mujeres, creo que es suficiente para representar y sacar adelante las causas que nos unen como mujeres. El ser mujer es lo sustancial para poder liderar esta cartera. P. ¿Y cuál es su postura sobre la lucha para la igualdad entre hombres y mujeres en todo ámbito social, que es la definición más amplia del feminismo? R. Es válido que las personas puedan movilizarse, agruparse en distintos colectivos, pero no es necesario hacerlo para representar el sentir de las mujeres. Es suficiente con experimentar las brechas, lo que significa el invertir más tiempo en cuidados que los hombres, la penalización de la maternidad en el trabajo o la discriminación laboral por ser mujer. A eso me refiero con que podemos sacar adelante las luchas sin necesariamente pertenecer a un colectivo. P. Hace un año abrió la puerta a evaluar si fusionar o no el ministerio de la Mujer y usted se preguntaba cuál era su utilidad. ¿Ha despejado ahora esas dudas? R. Cada día nos esforzamos por cambiar la vida de las mujeres y tener soluciones. Ahí hemos hecho un punto de inflexión, en que cada uno de nuestros programas llegue donde tiene que llegar. Por ejemplo, incrementamos el presupuesto en 700 millones de pesos (unos 750.000 dólares) al programa de 4 a 7 [espacio de cuidado y apoyo educativo para menores durante la tarde]. Eso da una respuesta real para muchas mujeres que no cuentan con una red de apoyo para cuidar a sus hijos e ir a trabajar. P. Dice que es un punto de inflexión. ¿No era ese el propósito del ministerio en el Gobierno anterior? R. Cada ministra puede darle el enfoque que quiere. Nosotros queremos hablar por nuestro trabajo y ahí está entregar esa utilidad y las soluciones que las mujeres están esperando. Y el ministerio de la Mujer es más que necesario. P. ¿Cuáles son las prioridades de su ministerio?R. Empleo, seguridad para vivir una vida libre de violencia y la conciliación entre la vida personal, familiar y laboral. P. ¿Qué se ha hecho? R. Impulsamos el subsidio a la contratación, pero con un incentivo mayor para mujeres, que equivale al 60% del ingreso mínimo mensual -cerca de 330.000 pesos (354 dólares)-. El último cómputo mostró que las postulaciones eran casi igualitarias. Hicimos la inyección presupuestaria del programa de 4 a 7. De nada sirve crear nuevos empleos a través del subsidio si las mujeres seguimos enfrentando las mismas barreras para acceder al trabajo. El proyecto de ley de Sala Cuna se vota el 1 de septiembre, que ha avanzado con urgencia y discusión inmediata. P. ¿Y en seguridad?R. Hemos puesto 17 querellas de oficio por femicidios consumados en el marco de la ley integral. Estamos avanzando en la creación de un expediente único para que las mujeres víctimas de violencia no tengan que contar una y otra vez los lamentables hechos. Ingresamos un proyecto de ley que refuerza las medidas cautelares, que aumenta las consecuencias para quienes las incumplan y que faculta a la seguridad municipal a colaborar en la fiscalización. Pusimos urgencia a un proyecto que prohíbe que los condenados por delitos como femicidios se queden con la pensión de sobrevivencia de sus víctimas. P. La ONU recomendó a Chile reducir la brecha de género en pensiones y aprobar la modificación a la sociedad conyugal. ¿Las tiene en su agenda? R. Sociedad conyugal. Estamos trabajando con el ministro de Justicia y hemos conversado con agrupaciones de mujeres. Es una deuda que Chile tiene con las mujeres. Lo primero es estudiar cuáles han sido los nudos críticos que han impedido que el proyecto avance. Estamos llanos a ser quienes colaboren en resolverlos.P. Han salido tres ministras del Gobierno. ¿Le hubiese gustado que al menos una ellas fuera reemplazada por otra mujer, para que el Gabinete no quede con 36% de representación femenina? R. Los cambios que realiza el presidente no corresponden a un sesgo de género. Aquellos que lo señalan minimizan el trabajo que estamos realizando las ministras y los resultados que hemos tenido como Gobierno. Lo importante son los resultados, esa es nuestra prioridad.P. ¿Da lo mismo si la representación femenina en el Gabinete se reduce a un 10%, por ejemplo? R. La idea no es caricaturizar esto, pero lo importante son los resultados y que los tengamos en favor de las mujeres y eso es lo que busca el Gobierno.P. Se ha cuestionado el rol de la Primera Dama en el del primer cambio de Gabinete. La exministra Mara Sedini, por ejemplo, decía que ese no era un lugar para esas muestras de consuelo. ¿Usted cree que aporta esa manera de ejercer el rol? R. Una mujer es libre de escoger el rol con el cual se quiere desempeñar en la sociedad y la Primera Dama tiene un rol social que ha adoptado, y también un rol muy, pero muy humanitario. P. Esta semana se anunció la reinstauración del Gabinete de la Primera Dama. ¿Cuál cree que es la necesidad?R. La libertad que permitió cerrar el Gabinete de la Primera Dama es exactamente la misma que hoy permite abrirlo. La diferencia es que hoy se ejerce para retomar una agenda social y humanitaria, que puede contribuir a visibilizar realidades y necesidades que muchas veces requieren una mirada distinta. Varias políticas sociales comenzaron como una iniciativa de una Primera Dama.P. Uno de los factores detrás de la crisis de natalidad es el económico. El Gobierno instauró el Bono Extraordinario de la Niñez de 30.000 pesos hasta marzo. ¿Cree que puede mover la aguja? R. El bono busca hacerse cargo de una situación económica de muchas familias que no cuentan con los recursos suficientes. Sabemos que podría ser más, pero es un apoyo para muchas familias y sus hijos entre cero y 13 años. Corre por un carril complementario. P. ¿Complementario a qué? ¿Qué se está haciendo ahora para fomentar la natalidad? R. No podemos traer soluciones si no están todos los antecedentes sobre la mesa, y eso está realizando la Secretaría Técnica que se levantó. En paralelo, el ministerio de la Mujer trabaja en una mesa de maternidad con la sociedad civil para escuchar la voz de muchas mujeres, madres, agrupaciones, que tienen algo que decir al respecto. Estamos haciendo un catastro a fin de proveer soluciones. P. ¿Qué tipo de familia es la que pretende impulsar el Gobierno? R. Cuando hablamos de familia no considero que se deba entrampar en una disputa valórica. Trabajamos por el bienestar del país, por los niños y por las familias.P. ¿Los beneficios los recibirán familias homoparentales o monoparentales? R. Quizás sean detalles que puede entregar el ministerio de Desarrollo Social y Familia. Nosotros estamos bastante preocupados por la jefatura de hogar femenina, especialmente las monoparentales. La primera semana de septiembre, junto al ministerio de Vivienda, anunciaremos un subsidio para la reparación de viviendas destinado a jefas de hogar. P. La Ley Integral contra la Violencia de las Mujeres se aprobó en el Gobierno anterior y a este le toca implementarla. ¿Cómo avanza? R. Estamos cumpliendo con exactitud las fechas de incorporación de las distintas instituciones, como Carabineros de Chile. Buscamos adelantar otras, como la PDI, que están presupuestadas para el 2027, para que este sistema integrado pueda estar, ojalá, antes del 2029, que es la proyección. Todas las comisiones de articulación interinstitucional se han realizado en forma y en fecha. Las críticas muchas veces nacen de la desinformación.P. Hay quienes la han criticado por su ausencia en las audiencias en el Congreso para hablar de este tema.R. Hemos asistido a todas las comisiones a las que nos ha citado la Cámara de Diputados. En el Senado nos ha coincidido con algunos gabinetes ministeriales, pero hemos estado presentes. Sin embargo, citamos a toda la comisión a dos trabajos pre-legislativos para lanzar nuestro proyecto de ley de cautelares reforzadas y no llegaron las diputadas de oposición. P. ¿Por qué salió la subsecretaria Daniela Castro de su ministerio? R. El presidente es quien evalúa la conformación de los equipos y se decidió realizar un cambio de Gabinete. Se evalúa la gestión, los resultados y en ese sentido se tomó esta decisión. Tenemos desafíos muy importantes cuando hablamos de derechos de las mujeres y si se deben realizar cambios, estamos llanos a hacerlo.