Islandia vota este sábado sobre retomar las negociaciones de ingreso a la Unión Europea. (Anxo Lamela/EFE)
Islandia ha votado este sábado en referéndum para decidir si arranca el proceso de adhesión a la Unión Europea. Y la decisión ha sido: No. En un recuento que ha durado toda la madrugada de este domingo, el “no” ha ganado con un 52,5% de los votos, frente al 47,5% de los que votaron “sí”, escrutado cerca del 90% de los votos y a falta del resultado definitivo. Sin embargo, el 10% que falta es de zonas partidarias al no, por lo que no se espera que el recuento cambie la situación. Un resultado muy ajustado, pero que cierra la puerta a la integración del país en la UE.Para un país de solo 394.324 habitantes, que se convertiría en el Estado miembro de la UE con menos población, las implicaciones eran mucho mayores de lo que su tamaño haría pensar: la nación nórdica ocupa una posición estratégica en el Atlántico Norte y el Ártico y está ya altamente alineada con las reglas europeas gracias al Espacio Económico Europeo (EEE) y a su participación en el espacio Schengen. Sin embargo, aunque es miembro fundador de la OTAN, carece de ejército permanente y su defensa descansa en un acuerdo bilateral con Estados Unidos. Su posición entre Groenlandia y Reino Unido la coloca además en el estratégico corredor GIUK, clave para controlar los movimientos navales entre el Ártico y el Atlántico Norte. Protegerse bajo el paraguas de la UE en un mundo en plena escalada belicista fue uno de los principales motivos para impulsar el referéndum. El otro ha sido económico: la inflación y el coste de la vida, que se han disparado en el país. Para el sector proeuropeo, unirse a la UE ayudaría a estabilizar la economía.PUBLICIDADEl país, sin embargo, llegó muy dividido a la votación, como han mostrado los resultados. Reikiavik y su área metropolitana concentraban el apoyo a retomar las conversaciones con Bruselas, mientras que las zonas rurales eran más reacias, especialmente por el temor a perder capacidad de decisión sobre sectores clave como la pesca. El resultado asesta un duro golpe a Bruselas, que había estado deseosa de dar la bienvenida a un nuevo miembro rico y que parecía dispuesta a llegar a compromisos con Islandia en cuestiones delicadas para facilitar su adhesión.Islandia solicitó el ingreso a la Unión Europea en 2009, con la crisis económica que sacudió el país de trasfondo, pero paralizó la petición cuatro años más tarde en medio de un clima adverso por las divisiones internas, la crisis del euro y el conflicto con varios países de la UE por las indemnizaciones a los ahorradores extranjeros a causa de la quiebra del banco Icesave.PUBLICIDADEn 2015, el Gobierno conservador de entonces comunicó a Bruselas que Islandia ya no era candidata, pero la Comisión Europea considera que nunca se produjo una retirada formal de la candidatura. La coalición de tres partidos encabezada por la socialdemócrata Kristrún Frostadóttir, que gobierna desde 2024, incluyó en su pacto convocar un referendo para decidir si continuar el proceso, argumentando que nunca hubo una consulta.Votantes y trabajadores electorales dentro de un colegio electoral en el Ayuntamiento de Reikiavik, en Islandia. (Marco Di Marco/Foto AP)Se estima que un récord de 273.000 ciudadanos han llegado a las urnas de los colegios electorales de toda Islandia para decidir si el país debe volver a sentarse con Bruselas y reabrir las negociaciones para entrar en la Unión Europea. La elevada movilización, de hecho, comenzó mucho antes de que abrieran los colegios. Más de 63.000 personas habían votado anticipadamente, una cifra equivalente a cerca de una cuarta parte del electorado islandés. PUBLICIDADEl resultado ha estado muy ajustado. Durante la noche, a las 2:00 de la mañana en España, los primeros resultados, que venían de la capital, daban una ligera ventaja al “sí”. Pero, a medida que se han contabilizado los votos de las zonas rurales, el “no” ha ido cobrando ventaja, hasta imponerse finalmente.






