Islandia vuelve a alejarse de la Unión Europea. En el referéndum celebrado este sábado, el 52% de los votantes rechazó la propuesta de recuperar las negociaciones de adhesión con Bruselas, un proceso que permanecía congelado desde hace más de diez años. La consulta no planteaba la entrada inmediata del país en la UE, sino la posibilidad de volver a sentarse a negociar.El resultado cierra, al menos por ahora, esa vía y supone un revés para las aspiraciones europeas de estrechar la relación con Reikiavik. La decisión también tiene una dimensión estratégica.

La incorporación de Islandia habría permitido a la UE ganar peso en el Ártico, una zona cada vez más relevante por su posición geográfica, sus recursos y la creciente competencia geopolítica. Además, el país habría aportado un nuevo miembro con capacidad para contribuir al presupuesto comunitario.

El rechazo refleja las reservas que persisten dentro de la sociedad islandesa, especialmente en torno a la soberanía y al futuro de sectores como la pesca, uno de los asuntos más sensibles en cualquier debate sobre una eventual adhesión a la UE.

Fase decisiva

El recuento del referéndum celebrado en Islandia sobre la reanudación de las negociaciones de adhesión a la Unión Europea entró durante la madrugada del domingo en su fase decisiva con el voto contrario a la reapertura de las conversaciones por delante. Tras conocerse los resultados definitivos de varios distritos electorales, el 'no' alcanzaba el 51,81 % de los votos, frente al 48,19% del 'sí', una diferencia de 3,62 puntos porcentuales y 6.442 papeletas.