Vivir cerca del mar puede sonar como un privilegio, especialmente en Mallorca, uno de los destinos turísticos más conocidos de España. Sin embargo, detrás de algunas postales de la isla aparece una realidad mucho más compleja.El aumento de los costos de vivienda hizo que algunos trabajadores recurrieran a caravanas como residencia habitual. Entre ellos aparece Begoña Iglesias, que trabaja vinculada al estacionamiento en la zona de Andratx.“Mis vistas son espectaculares. Al mar. Y esto es un privilegio, poder trabajar al lado, justamente, del mar”, contó Begoña Iglesias al describir una de las pocas ventajas que encuentra en su situación.La trabajadora lleva años vinculada al control de estacionamiento y pasó por distintas soluciones habitacionales antes de llegar a la caravana. En 2022 perdió la vivienda en la que residía y empezó una búsqueda que no consiguió resolver con un alquiler convencional.Durante aproximadamente seis meses, Begoña vivió en su auto. Más adelante pudo acceder a una caravana y allí terminó instalándose junto a su hijo Héctor, que también trabaja.Cuánto paga Begoña por vivir en una caravana y por qué no consigue alquilarEl caso de Begoña no responde a la falta de empleo. Ella tiene ingresos propios y su hijo también trabaja, pero eso no alcanzó para acceder con facilidad al mercado de alquiler de Mallorca. En agosto de 2026 explicó que cobraba alrededor de 1.200 euros mensuales y pagaba unos 250 euros por la caravana en la que residía.También aseguró que había encontrado habitaciones ofrecidas por cifras que llegaban a los 1.400 euros. Su hijo, de 22 años, trabaja como camarero. Aun con dos personas con empleo dentro de la familia, conseguir una vivienda estable se volvió difícil debido a los precios y también a las condiciones que algunos propietarios exigen. El problema ya se observaba tiempo atrás. En septiembre de 2024, el aparcamiento de Son Hugo, en Palma, tenía más de 60 caravanas, después de que la cantidad prácticamente se duplicara en alrededor de un año y medio. Allí vivían trabajadores, jubilados e incluso familias con menores.En aquel momento, sólo 19 de las 865 viviendas en alquiler publicadas en uno de los principales portales inmobiliarios de Palma costaban menos de 1.000 euros mensuales. Es decir, apenas alrededor del 2% de la oferta analizada.La crisis de la vivienda en Mallorca detrás de las personas que viven en caravanasLa historia de Begoña no es un caso aislado. En distintas zonas de Palma y otros municipios de Mallorca aparecieron concentraciones de autocaravanas utilizadas como vivienda permanente.Una investigación de la Cátedra de Estudios Urbanos de la Universidad de las Islas Baleares analizó seis asentamientos de Palma y Cas Català. Entre los residentes aparecían personas con trabajo estable que no podían afrontar alquileres cercanos a los 1.000 euros o acceder a la compra de una vivienda.La situación también llevó al Gobierno balear a mantener programas de ayuda. El Bono Alquiler Joven, por ejemplo, estableció ayudas de 250 euros mensuales durante dos años, con un máximo de 6.000 euros, para contratos que cumplieran determinadas condiciones. Para esa convocatoria se aceptaban viviendas con alquileres de hasta 900 euros mensuales y habitaciones de hasta 450 euros.
Begoña, vigilante de un parqueadero, vive en un autocaravana en Mallorca: "Mis vistas son espectaculares. Es un privilegio poder trabajar al lado del mar"
Tener trabajo ya no siempre alcanza para acceder a una vivienda en algunas zonas de España.El caso de esta trabajadora mallorquina muestra una realidad que también atraviesa a otras familias de la isla.






