Miriam Al Adib es ginecóloga y divulgadora en Almendralejo (Badajoz), un pueblo de 34.000 habitantes. Tras una vida dedicada a enseñar educación sexual y prevención a otros, le tocó intervenir en septiembre de 2023 en el caso más difícil de su carrera: su hija había sido desnudada artificialmente junto a otras compañeras por un grupo de menores de su instituto.
Los chicos, de entre 13 y 15 años, modificaron imágenes reales de las niñas con aplicaciones de inteligencia artificial generativa para simular desnudos y difundirlos masivamente a través de WhatsApp y Telegram: con una plataforma por la que se pagan nueve euros cambiaron los cuerpos reales por desnudos tipo porno y reenviaron las fotos, creando un cisma en el pueblo y llevando a terapia a muchas de esas niñas y sus familias. Unicef calcula que 1,2 millones de niños en el mundo han sido 'desnudados' y ha mostrado su preocupación por un fenómeno que no son bromas o cosas de chavales, sino que está enmarcado en la violencia contra la infancia y la violencia machista.
“Cuando me enteré, ni yo misma sabía si denunciar era una exageración, la policía no sabía ni lo que hacer, no sabían si era un delito porque en realidad no eran ellas, sino cuerpos de otras. Pero hice un vídeo que se volvió viral y hubo respuesta masiva con apoyo total”, cuenta esta madre, que también viajó al Parlamento Europeo a exponer el caso. En total, se acumularon 22 denuncias. “Vi cuatro violencias juntas en un clic: género, sexual, digital y acoso escolar, se me vino el mundo encima”, cuenta Miriam.






