NoticiaEl fenómeno climático tiene 69 % de probabilidad de alcanzar una intensidad 'muy fuerte' entre octubre y diciembre, según el Ideam.La región Andina, el Caribe y el Pacífico están entre las áreas con mayor riesgo de reducción de lluvias, altas temperaturas e incendios. Foto: Daniel López / EL TIEMPO.PERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD29.08.2026 22:01 Actualizado: 29.08.2026 22:01
Colombia atraviesa una de sus temporadas de incendios más severas de los últimos años, con cerca de 30.000 hectáreas afectadas solo en el Tolima, el departamento que concentra alrededor de la mitad de los incendios forestales del país. Pero, según las autoridades climáticas, lo que se ha visto hasta ahora podría ser apenas el comienzo.El más reciente comunicado del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), emitido el 13 de agosto, confirma que las condiciones de El Niño llevan ya tres trimestres móviles consecutivos consolidándose tanto en la atmósfera como en el océano Pacífico ecuatorial, y que tienen más de 90 % de probabilidad de mantenerse activas por lo menos hasta el primer trimestre de 2027. LEA TAMBIÉN Más preocupante aún: existe un 69 % de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad “muy fuerte” entre octubre, noviembre y diciembre de este año, un nivel que superaría el de todos los eventos de El Niño registrados desde 1950.El Ideam estima en 69 % la probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad “muy fuerte”. Foto:Daniel López / EL TIEMPO.Diego Restrepo Zambrano, experto en ciencias del agua, gestión de inundaciones y desarrollo urbano sostenible, explicó que el acoplamiento entre la temperatura del océano y la atmósfera —el mecanismo que dispara los efectos de El Niño sobre el clima regional— ya se completó. Al 21 de agosto, la anomalía de temperatura en la región Niño 3.4 del Pacífico estaba a punto de cruzar el umbral de los 2 °C, el punto a partir del cual el fenómeno entra en la categoría de “muy fuerte” según la clasificación de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA).Restrepo fue enfático en un punto: la velocidad con la que se ha calentado el océano este año no tiene precedentes recientes. “Es el Niño con la aceleración más alta del último siglo”, señaló, y explicó que ese ritmo está directamente relacionado con el cambio climático. Por cada grado de calentamiento atmosférico, la atmósfera gana una capacidad de retener 7 % más agua, lo que produce un efecto de doble filo: lluvias más intensas e inundaciones en algunas zonas, y sequías más prolongadas en otras. Según el experto, esa combinación pone en riesgo tanto la disponibilidad de agua como la seguridad alimentaria del país.Las zonas más expuestasTanto el Ideam como Restrepo coinciden en identificar las mismas regiones como las más vulnerables a la reducción de lluvias: la región Andina, la región Caribe y la región Pacífica. Allí se espera un incremento de las temperaturas por encima de los promedios históricos, una reducción significativa de las precipitaciones y una mayor evapotranspiración, lo que —advierte el Ideam— puede derivar en episodios de estrés hídrico, caudales más bajos en ríos y quebradas, y menores niveles en embalses, con afectaciones sobre el consumo humano, la generación hidroeléctrica y la agricultura.Por su parte el Humboldt, el instituto de investigación en biodiversidad del país, aterriza ese panorama nacional en el terreno: identificó que la actual temporada seca y de incendios ocurre en un contexto climático atípico —de menor precipitación, mayores temperaturas y vientos— particularmente en el valle del río Magdalena-Cauca y el Caribe colombiano. LEA TAMBIÉN El Niño se intensifica y Colombia se prepara para meses de más sequía, calor e incendios. Foto:Daniel López / EL TIEMPO.De acuerdo con Humboldt, los bosques secos tropicales, sobre todo los ubicados en los valles interandinos de la cuenca Cauca-Magdalena, concentran hoy la mayor afectación por incendios a nivel nacional. Se trata, además, de uno de los ecosistemas más amenazados del país: más del 92 % de su cobertura original ya se ha perdido.Humboldt también documentó, con base en información térmica satelital de la Nasa, que las anomalías de temperatura que comenzaron a notarse entre mayo y junio se intensificaron de forma mucho más marcada durante julio y agosto, llegando a duplicarse en algunas regiones del país. Si la tendencia se mantiene, podrían superarse los extremos registrados en 2024 y 2025.Gasolina, no fósforoEl punto en el que insisten tanto el Ideam como Humboldt es que El Niño no enciende los incendios: los intensifica. El propio análisis de Humboldt precisa que el 99 % de los eventos de fuego en Colombia tiene origen en actividades humanas —quemas agropecuarias, turismo no gestionado, cerillas o colillas de cigarrillo—, y que es la sequía asociada al fenómeno la que crea las condiciones ideales para que esas llamas, una vez iniciadas, se propaguen con mayor extensión e intensidad y afecten de forma más profunda la vegetación y los suelos.El fenómeno ya está generando condiciones de menor precipitación y mayores temperaturas. Foto:Daniel López / EL TIEMPO.El Ideam llega a una conclusión similar en su lista de impactos esperados: un evento de intensidad fuerte o muy fuerte “puede generar alteraciones significativas en los patrones de precipitación, incrementos de temperatura del aire, reducción de caudales en algunas regiones y una mayor probabilidad de ocurrencia de incendios de la cobertura vegetal en distintos sectores del territorio nacional”. Es decir: El Niño no prende el fósforo, pero sí reseca el terreno para que cualquier chispa se convierta en un incendio de mayores proporciones. LEA TAMBIÉN Restrepo coincidió en que, de cara a los próximos meses, la producción de alimentos en Colombia podría verse afectada por sequías prolongadas, y anticipó “obviamente también más incendios, más olas de calor”. En ese sentido, Restrepo citó al Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), que ha advertido que estos eventos extremos se volverán más frecuentes e intensos por efecto del calentamiento global, una tendencia que, según él, ya es visible en los últimos años.Lo que viene: recuperación y nuevas amenazasMás allá de la emergencia inmediata, Humboldt advierte que la forma de responder a los incendios también importa. El instituto señala que no toda área quemada requiere sembrar de inmediato: en muchos casos la recuperación debe empezar por proteger el territorio y permitir la regeneración natural a partir del banco de semillas del suelo, evitando tensionantes como la entrada de ganado o el turismo no gestionado.El análisis identifica, además, un riesgo adicional para la recuperación de los ecosistemas: la colonización de las zonas quemadas por especies con alto potencial invasor —el retamo espinoso, la acacia y el pino en las zonas altas, y el trupillo, el aromo y la leucaena en los bosques secos—, que pueden aumentar la disponibilidad de material combustible y favorecer nuevos incendios en las próximas temporadas secas. LEA TAMBIÉN El Ideam prevé una posible intensificación entre octubre y diciembre. Foto:Daniel López. EL TIEMPOCon el fenómeno de El Niño proyectado a intensificarse entre septiembre y diciembre de este año, antes de mantenerse activo hasta comienzos de 2027, autoridades e investigadores coinciden en que el país no ha visto todavía el peor momento de esta temporada. El reto, señalan, no es solo apagar los incendios que ya se están registrando, sino prepararse para un escenario en el que la sequía y las altas temperaturas se prolonguen por varios meses más.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







