NoticiaInvestigadores advierten riesgos por sequías, calor extremo, menor nivel de embalses, incendios y afectaciones marinas entre octubre y diciembreInvestigadores monitorean el calentamiento del Pacífico ante un posible El Niño entre los más intensos desde 1950. Foto: UninorteSUBEDITORA02.08.2026 08:55 Actualizado: 02.08.2026 08:55
Colombia podría enfrentar en los próximos meses uno de los episodios de El Niño más intensos registrados desde que existen mediciones globales sistemáticas. Así lo advierten investigadores especializados en oceanografía y climatología, quienes señalan que el calentamiento excepcional del océano Pacífico ya muestra indicadores comparables con los grandes eventos de 1997-1998 y 2015-2016, considerados entre los más severos de la historia reciente. LEA TAMBIÉN Los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) indican que existe un 81 % de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad "muy fuerte" entre octubre y diciembre de este año, un escenario que podría traducirse en menos lluvias, temperaturas récord, presión sobre el sistema energético, incendios forestales y efectos sobre los ecosistemas marinos. El análisis coincide con la advertencia del oceanógrafo Rafael Torres Parra, profesor del Departamento de Ciencias Naturales de la Universidad del Norte, quien asegura que el comportamiento actual del océano deja poco margen para el optimismo.No tengo ninguna duda de que a finales de año vamos a tener un El Niño muy intenso. Tenemos que tomar todas las medidas de precaución desde ya para reducir los riesgos asociadosEL TIEMPO conoció que el diagnóstico fue presentado durante la Escuela Internacional PAZ-MARCO, un encuentro académico desarrollado en Barranquilla con apoyo del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) de Francia, la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) de Ecuador y las embajadas de Francia en ambos países. Temperaturas del océano alcanzan niveles históricos La alta temperatura del océano incrementa el riesgo de sequías, incendios y presión sobre embalses. Foto:IStockUno de los indicadores que más preocupa a la comunidad científica es el comportamiento de la denominada región Niño 3, ubicada en el Pacífico ecuatorial. Allí las anomalías de temperatura superficial del mar ya superan los 4 grados centígrados sobre el promedio histórico, un registro que iguala los niveles observados durante los eventos más extremos desde 1950.Estas anomalías corresponden a la diferencia entre la temperatura actual del océano y el promedio registrado durante las últimas tres décadas para la misma época del año.Torres explicó que los científicos monitorean permanentemente varias zonas del Pacífico fueron identificadas como Niño 1+2, Niño 3, Niño 3.4 y Niño 4, porque allí se mide la intensidad real del fenómeno.Para sustentar sus conclusiones, el investigador comparó los datos satelitales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) con los registros de los ocho eventos más intensos ocurridos desde mediados del siglo pasado.Los resultados muestran que el calentamiento actual ya alcanza niveles similares a los observados durante los episodios históricos que ocasionaron severas alteraciones climáticas en distintos continentes.¿Qué puede ocurrir en Colombia y el Caribe? El IDEAM mantiene seguimiento al fenómeno ante la alta probabilidad de un evento muy fuerte. Foto:Vanexa Romero / EL TIEMPOAunque El Niño se origina en el océano Pacífico, sus efectos alcanzan gran parte del planeta. En Colombia, uno de los mayores riesgos está relacionado con la disminución de las lluvias, especialmente en la región Caribe, situación que impacta directamente la disponibilidad de agua y la generación de energía.El experto recordó que cerca del 65 % de la electricidad del país proviene de centrales hidroeléctricas, por lo que una reducción prolongada de las precipitaciones puede disminuir el nivel de los embalses y aumentar la presión sobre el sistema energético nacional.A ello se suman posibles afectaciones para la agricultura y la ganadería, además de un incremento en la probabilidad de incendios forestales favorecidos por las altas temperaturas y la sequedad de la vegetación.Paradójicamente, uno de los pocos efectos considerados favorables es la reducción de la actividad ciclónica en el Caribe.Según explicó Torres, durante los años de El Niño suele aumentar la cizalladura del viento, una condición atmosférica que dificulta el desarrollo de huracanes de gran intensidad sobre esta cuenca.Los arrecifes coralinos, entre los ecosistemas más amenazados Arrecifes coralinos figuran entre los ecosistemas más vulnerables por las ondas de calor marinas. Foto:Fundación 2Ocean.Más allá del impacto sobre el clima continental, los investigadores advierten que uno de los mayores riesgos se concentra en el océano. El incremento de la temperatura favorece la aparición de las llamadas ondas de calor marinas, episodios en los que el agua permanece varios días con temperaturas excepcionalmente elevadas.Estas condiciones provocan el blanqueamiento de los corales, fenómeno que puede terminar con la muerte de extensos arrecifes. LEA TAMBIÉN Para los especialistas, la pérdida de estos ecosistemas tendría consecuencias que van mucho más allá de la biodiversidad.Los arrecifes funcionan como barreras naturales que disminuyen la fuerza del oleaje, protegen las costas de la erosión y sirven como refugio y fuente de alimento para numerosas especies marinas.Su deterioro podría acelerar la pérdida de playas y afectar actividades económicas como la pesca y el turismo.La vigilancia se intensifica con apoyo satelital Expertos piden acelerar medidas de prevención frente al impacto que El Niño en Colombia y el Caribe. Foto:UninorteEl seguimiento del fenómeno se realiza mediante satélites internacionales, redes de boyas oceánicas que registran la temperatura del mar y sistemas nacionales de monitoreo operados por el Ideam y la Dirección General Marítima (Dimar). Sin embargo, el investigador insistió en que la capacidad para enfrentar estos eventos también depende de fortalecer la investigación científica y formar nuevos especialistas capaces de interpretar la interacción entre el océano y el clima colombiano.Para Torres, el contexto actual obliga a reforzar la preparación institucional.El calentamiento global incrementa la probabilidad de que fenómenos como El Niño produzcan impactos cada vez más severos, por lo que anticiparse mediante monitoreo permanente, planificación y estrategias de adaptación será determinante para reducir sus efectos sobre la población y los ecosistemas.Este video le puede interesar:






