En una perspectiva histórica, hay que retroceder 20 años (poscrisis de 2001) para encontrar niveles de morosidad bancaria de las familias tan altos como hoy. El pico máximo de irregularidad tocó 32,7% en septiembre de 2003. Sin embargo, la alarma que plantea la coyuntura actual salta al incorporar al análisis el nivel de incumplimiento con proveedores no financieros de crédito (billeteras virtuales): la aceleración de la mora en ese segmento pasó de 7,3% en noviembre de 2024 a 30,1% en junio de 2026. Eso superó el máximo registro previo (27,1% en mayo de 2020, plena pandemia de Covid-19).
Considerando en conjunto deudas con bancos y billeteras virtuales, la irregularidad total de las familias rondó el 16% a junio de 2026. “Al comparar la foto de junio de 2026 con febrero de 2024 (momento previo a la escalada de la irregularidad), se detecta que el sistema crediticio incorporó 2,60 millones de deudores morosos nuevos”, destacó el último informe del Cepa, basado en datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el procesamiento propio de las bases de la Central de Deudores (Cendeu). De acuerdo a las mediciones, el fenómeno comenzó en el tercer mes pleno de la gestión presidencial de Javier Milei y la curva se disparó a mediados de 2025.







