Actualizado Domingo,

agosto

00:04Eran las siete de la tarde de un viernes en la plaza de Nuevos Ministerios cuando un pl�tano gigante irrumpi� en la explanada para medirse en duelo contra un joven disfrazado de Kanye West. Para entender la escena no hace falta un grado en sociolog�a, pero s� haber invertido demasiado tiempo en TikTok y dominar la jerga de la Generaci�n Alfa.La explicaci�n al despliegue estaba en una convocatoria creada en redes sociales: una "batalla para farmear aura". Para los no iniciados en la cultura juvenil urbana, una competici�n de este tipo es esencialmente un torneo de baile donde la t�cnica se basa en los memes, el rid�culo y el rendimiento esc�nico. El objetivo no es bailar bien, sino proyectar "aura": una mezcla abstracta de carisma, presencia, actitud e inmunidad a la verg�enza ajena.Los requisitos para participar en la cita eran pocos, pero espec�ficos: ser una persona real, residir en Madrid, tener entre 14 y 20 a�os y no intentar sabotear el evento. "Es muy entretenido re�rse de la gente", declaraba Manuel, de 20 a�os, quien observaba el espect�culo junto a una amiga tras verse sorprendidos por la multitud mientras paseaban por la zona. El chico no hab�a terminado de explicar su presencia all� cuando la masa rompi� en una estampida repentina. Nadie comprend�a muy bien el motivo de la huida, pero la inercia colectiva hizo el resto.Manuel y su amiga, un joven que se acerc� por curiosidad a ver la batalla.Mar�a Santamar�aLa marea de adolescentes vestidos casi todos de negro termin� concentr�ndose a escasos metros, justo a los pies de la Torre Picasso. De repente, el coraz�n financiero de Madrid, s�mbolo de las jornadas de doce horas, se acababa de convertir temporalmente en el anfiteatro de decenas de j�venes entregados a la causa de acumular reputaci�n digital.All� dio comienzo la competici�n real, con sus correspondientes ganadores y perdedores. En un particular sistema de puntuaci�n, dejarse esposar en directo, hacer la lombriz en el suelo o lucir calcetines divertidos sumaba puntos.Entre el p�blico asistente destacaban tambi�n aquellos que hab�an acudido como meros espectadores: "Nos perdimos la reuni�n de los therians, pero esto no nos lo �bamos a perder", comentaba entre la multitud un joven satisfecho por haber encontrado, al menos, su dosis de entretenimiento presencial del viernes por la tarde.Con el aura se naceBrandon, de 18 a�os y vestido con un gorro de champi��n, explicaba que hab�a perdido su batalla: "He participado y he perdido, pero es que con el aura se nace. No he practicado y me han ganado; pero si practico, aqu� no me gana nadie. Soy el n�mero uno, y si me han eliminado es porque me he dejado. Yo quiero ser ingeniero... Adem�s, los mayores no tienen aura".Brandon, de 18 a�os y vestido de champi��n.Mar�a Santamar�aLa l�gica de la tarde distaba de ser comprendida por todos los adultos presentes. Un padre, resignado a escoltar a su hija de 16 a�os, observaba el panorama sin entender nada. A su lado, un joven cuestionaba el criterio de la audiencia adulta: "�De verdad la gente piensa que hacemos esto en serio y no de forma ir�nica? Esto es b�sicamente la batalla por ver qui�n es el m�s desempleado".La contradicci�n tambi�n marcaba la jornada de competidores como Javier, de 20 a�os, quien admit�a la realidad del asunto: "Da un poco de lache y cringe, pero voy a participar por hacer el tonto". Para mitigar el impacto en su reputaci�n fuera de la pantalla, particip� con la cara tapada, tras haberse pasado la madrugada entera ensayando movimientos en su habitaci�n. En mitad del surrealismo destac� Nagente, un chico vestido de traje que portaba un malet�n. �l afirmaba vestir as� a diario y que un amigo le hab�a dado la clave para alzarse con la victoria: bastaba con abrir el malet�n y sacar una hoja impresa con la web de InfoJobs.Javier Calvo y el imitador de Michael Jackson grabando.Mar�a Santamar�aComo era previsible, decenas de creadores de contenido buscaban monetizar el espect�culo. Entre ellos figuraban Javier Calvo, de 21 a�os y con 70.000 seguidores en Twitch, o Aimar, que trabaja profesionalmente imitando a Michael Jackson. Ambos probaron suerte en la competici�n y ambos cayeron eliminados, aunque ninguno parec�a triste: al fin y al cabo, reconoc�an que la tendencia les parec�a extravagante y que solo hab�an acudido a ganar unos cuantos clips para sus canales.Al final, m�s all� de la verg�enza ajena que pueda despertar en quien lo observa desde fuera, la estampa deja una certeza reconfortante. En una �poca en la que se acusa a los j�venes de vivir aislados tras las pantallas, cientos de chavales consiguieron citarse en la calle para bailar, re�rse de s� mismos y socializar a su manera, sin hacer da�o a nadie. Detr�s de los disfraces de pl�tano y las caretas hay futuros ingenieros, inform�ticos y t�cnicos en ciberseguridad que solo est�n haciendo lo que todas las generaciones han hecho a su edad: hacer el tonto. La juventud no est� perdida; simplemente ha cambiado el escenario de sus extravagancias.