La prensa estadounidense señala que durante más de un año el Servicio de Parques Nacionales ha trabajado de forma discreta para cumplir con órdenes de la administración de Donald Trump: ceder una parte del parque Yosemite, en California, a un desarrollador inmobiliario para conectar un proyecto comercial privado con una ruta clave.
Funcionarios han presionado al Servicio de Parques para que ceda aproximadamente 400 metros a una empresa operada por la firma de inversión Kingsbarn Realty Capital, con sede en Nevada, según documentos citados por el medio NOTUS.
Desde el 2025, el gobierno de Trump estudia la posibilidad de otorgar una parte del terreno a la empresa, a través de una red de sociedades de responsabilidad limitada. Los funcionarios proponen dar “derecho” sobre el terreno en forma de servidumbre, a cambio de recibir un terreno de igual valor en algún lugar de California, aún por determinar.
En concreto, el desarrollador pretende construir una carretera que conecte una propiedad adyacente al parque, en el Bosque Nacional Stanislaus, con una vía de servicio dentro de Yosemite, lo que proporcionaría un acceso único.
Según NOTUS, los promotores privados poseen una parcela de 83 acres en las afueras de los límites de Yosemite, a unos ocho kilómetros de uno de los bosques más emblemáticos del parque.










