Contenido automatizadoEl profesor mostró su cambio. Foto: Professor Dean Ho/National University of Singapore29.08.2026 09:52 Actualizado: 29.08.2026 09:52

Las revisiones médicas tradicionales suelen funcionar como una simple imagen fija de un instante específico. Con la intención de transformar ese enfoque y monitorear la salud como un proceso continuo en movimiento, el profesor Dean Ho, director del Instituto de Medicina Digital (WisDM) de la Facultad de Medicina Yong Loo Lin de la Universidad Nacional de Singapur (NUS), decidió convertirse en el único sujeto de su propia investigación, denominada proyecto DELTA. LEA TAMBIÉN A sus 47 años, el investigador buscó evaluar cómo responde y se adapta el organismo frente a estímulos diarios como la alimentación, el descanso, el ejercicio físico y las cargas de estrés.Para conseguir el registro continuo de sus variables fisiológicas y moleculares, Ho recurrió al uso simultáneo de tres dispositivos inteligentes (Whoop, Garmin y Apple Watch) durante cerca de ocho meses. Sometió a su cuerpo a varios cambios. Foto:Instagram @thedeanhLa información capturada fue procesada por una herramienta de inteligencia artificial diseñada para analizar la resiliencia biológica del organismo. Al finalizar la intervención de nueve meses, el sistema estimó la edad biológica del científico en unos 32 años, cifra ubicada casi 15 años por debajo de su edad cronológica.El régimen del científico para detener el envejecimientoEl régimen cotidiano seguido por el investigador demandó una disciplina rigurosa en horarios, entrenamiento y nutrición. De acuerdo con el reporte del experimento, la intervención incluyó los siguientes componentes:Hábitos de descanso: ir a la cama a las 21:15 y despertarse a las 6:00 de la mañana.Actividad física: dedicación diaria de 90 minutos a rutinas de fuerza o ejercicios cardiovasculares.Patrón dietético: consumo de un batido con arándanos, col lombarda, brócoli y jengibre, junto a un pudín de chía con cacao.Selección de alimentos: menú de inspiración mediterránea compuesto por vegetales de hoja verde, aceite de oliva, semillas y fuentes de proteína magra.Esquema de ayuno: restricción de alimentos durante 20 horas al día, concentrando las ingestas entre las 11:00 a. m. y las 3:00 p. m., además de intercalar varios periodos de ayuno de 48 horas.Restricción de bebidas: consumo exclusivo de agua, soluciones de electrolitos, café solo y té negro, descartando el uso de leche o azúcar.La dieta mediterránea formó parte del protocolo DELTA Foto:iStock LEA TAMBIÉN Los registros finales mostraron variaciones relevantes en los indicadores analizados. Su frecuencia cardíaca en reposo descendió de 65 a 46 latidos por minuto, mientras que el tiempo total de sueño nocturno pasó de cinco a casi ocho horas, registrando un incremento en las fases de descanso profundo.Así cambió el cuerpo y se rejuvenecióEn el ámbito metabólico, el tiempo requerido por su organismo para cambiar la fuente principal de energía (de azúcares a grasas) descendió en algunas pruebas hasta las 16,5 horas. Según NUS Medicine, esta transición metabólica suele tomar entre 36 y 72 horas, o incluso lapsos superiores, en personas de esa misma franja de edad. El brócoli y las proteínas magras hicieron parte fundamental de la dieta. Foto:iStockLos análisis de la microbiota intestinal tampoco registraron la presencia de la bacteria Fusobacterium en ninguna de las muestras examinadas.Pese a lo llamativo de los datos numéricos, los expertos y el propio autor piden interpretar los hallazgos con rigor. Al tratarse de un estudio enfocado en un solo participante y carecer de un grupo de control, las observaciones no resultan extrapolables al conjunto de la población. LEA TAMBIÉN A la limitación metodológica se suman las barreras de adaptar este tipo de rutinas a la cotidianidad. "A veces tenía compromisos sociales por la noche en los que no probaba ni un bocado, y la gente bromeaba conmigo al respecto", contó Ho a IFLScience. "Eso no va a ser posible en todos los eventos sociales de aquí en adelante".La investigación, publicada en la revista científica 'PLOS One', apunta a utilizar esta clase de metodologías personalizadas para estructurar ensayos participativos de mayor escala que permitan verificar si este tipo de respuestas fisiológicas se pueden replicar en otros individuos.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación. Además, contó con la revisión del periodista y un editor.Más noticias en EL TIEMPO Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.