Hay pocos nombres tan asociados a las calles de Madrid como el de Pedro de Répide gracias a las innumerables ediciones del grueso volumen enciclopédico llamado, precisamente, Las calles de Madrid. Paradójicamente, su figura es muy poco conocida a pesar de encontrarse su libro en todas las bibliotecas públicas, secciones locales de librerías y no pocas estanterías de nuestros salones.

Tiene una calle y una sala de estudio dedicadas en el distrito de Latina. También una placa en la casa en la que nació, en la céntrica calle de la Morería. Pero si uno prueba a preguntar quién fue Pedro de Répide se da cuenta de lo poco conocida que es su figura.

Valga la información que el propio Répide dio de la vetusta calle de la Morería, de la que se sentía orgulloso por ser genuinamente madrileña, para entender cómo eran las entradas de su conocido diccionario de calles: “Distinguíase antes entre la calle de la Morería, que era el trozo entre la plaza de este nombre y la calle del Alamillo, y la calle de la Morería Vieja, que era el comprendido entre la plaza de la Morería y la cuesta de los Ciegos, parte ya muy transformada por la construcción del Viaducto y la prolongación de la calle de Bailén. Paraje que atrae particularmente el afecto de quien esto escribe, pues nació en tan venerable recoveco de la villa de Madrid”.