Mientras nos centramos en el este de Ucrania, Moscú también avanza en otras direcciones. Está planificando y financiando proyectos de infraestructura en hasta seis bases aéreas libias: Al-Jufra, Al-Khadim, Al-Qardabiyah, Brak al-Shati, Maaten al-Sarra y Tamanhint. Según el Proyecto Tearline de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (GISA), tal como lo informa el Foro de Defensa de África, las bases aéreas están dispersas por todo el país y albergan diversos equipos militares, incluidos sistemas de defensa aérea, cazas MiG-29 y drones. Son operadas por personal militar ruso y mercenarios del Cuerpo Africano.
Rusia utilizó Siria como centro de distribución de equipos, armas y personal destinados a África hasta la caída de Bashar al-Asad en diciembre de 2024. En ese momento, se volvió aún más importante para Vladímir Putin gestionar nuevas relaciones con Libia para replicar el modelo sirio. El objetivo inicial era la ciudad de Tobruk, cuyo centro marítimo y aéreo habría permitido la logística marítima y vuelos regulares. Tras este fracaso, comenzó la expansión hacia el interior del país. Esta expansión se dirige, en parte, a bases que nunca han albergado personal ruso y, en otros casos, busca mejorar las instalaciones logísticas existentes.







