China retomó las labores de rescate este viernes, después de que fueran suspendidas temporalmente por el paulatino desbordamiento de una represa natural formada por la acumulación de lodo y rocas tras la riada.
Siguen las labores de rescate, ya casi contra reloj y con el miedo de una nueva riada, en la zona fronteriza entre Nepal y la región autónoma Tíbet (China) donde el miércoles se produjo una gran riada que deja por el momento más de 550 muertos y 2.500 desaparecidos reportados.
China retomó las labores de rescate este viernes, después de que fueran suspendidas temporalmente por el paulatino desbordamiento de una represa natural formada por la acumulación de lodo y rocas tras la riada, aunque el miedo a un nueva crecida repentina sigue presente, por lo que las autoridades piden precaución.
Mientras, Nepal ha pedido formalmente a India y China la entrega e instalación urgente de 42 puentes portátiles para reabrir el tráfico terrestre en las áreas más afectadas y poder ubicar a personas que han quedado incomunicadas por la riada.
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