Pablo Scarpellini Los �ngelesActualizado S�bado,
agosto
01:48El futuro de Lindsay Clancy segu�a en el aire en el segundo d�a de deliberaciones en el juicio por la muerte de sus tres hijos peque�os, a los que Clancy estrangul� en enero de 2023 a ra�z de la depresi�n posparto que sufr�a, seg�n los argumentos de sus abogados y su propio testimonio. La fiscal�a del condado de Plymouth, en Massachussets, sostiene que Clancy, una enfermera de 36 a�os que trabajaba en la sala de partos de un hospital de Boston, asesin� a sus hijos de forma premeditada y que, en ning�n caso, se puede culpar a su estado mental o a la negligencia del sistema sanitario de Estados Unidos que, seg�n Clancy, no supo lidiar con su enfermedad.Es un juicio que, en las cinco semanas que ha durado, no ha discutido nunca los hechos: ella misma reconoci� haber estrangulado a sus tres hijos. Pero que plantea un espinoso y resbaladizo debate moral sobre el papel que pudo haber jugado su salud mental en sus actos. �D�nde termina la enfermedad y empieza la culpa?En sus alegatos finales la defensa quiso demostrar que, en el momento del crimen, Clancy carec�a de la capacidad de distinguir entre el bien y el mal a causa de un "defecto o enfermedad mental", un umbral notoriamente dif�cil de probar porque exige reconstruir, meses o a�os despu�s, un estado mental que ya no existe.Ah� es donde el juicio se convirti� en una batalla de peritos: la defensa present� testimonios sobre una psicosis posparto documentada, con alucinaciones auditivas que le empujaron a cometer el crimen, y un deterioro progresivo pese al tratamiento recibido. La fiscal�a, por su parte, respondi� con su propio psic�logo forense, que calific� esa misma alucinaci�n de "relato sin sustento cl�nico" y sostuvo que Clancy conservaba la facultad de distinguir el bien del mal, apoy�ndose en la premeditaci�n y meticulosidad que, a su juicio, revelan los hechos.Ese d�a, despu�s de estrangular a sus hijos de cinco a�os, tres a�os y ocho meses, se intent� suicidar y su marido la encontr� al regresar a casa, ubicada en Duxbury, Massachusetts, un pueblo costero a unos 65 km al sur de Boston. Sufri� lesiones traum�ticas en la m�dula espinal, motivo por el que ha quedado paralizada de cintura para abajo.La dificultad de fondo, m�s all� de este caso concreto, es que la ley pide a un jurado una certeza cl�nica que ni siquiera la psiquiatr�a ofrece con unanimidad, y que el veredicto no es solo una etiqueta moral. Si el jurado la exime por enfermedad mental, la ley prev� su internamiento en un hospital psiqui�trico estatal —con la posibilidad, remota pero real, de una eventual puesta en libertad—, mientras que una condena por asesinato en primer grado significa cadena perpetua sin opci�n a libertad condicional.Hablando con periodistas el viernes por la ma�ana a su entrada al tribunal, el abogado de Clancy, Kevin Reddington, comparti� que su clienta sigue estando "muy triste y muy asustada", un estado que no ha variado desde que mat� a sus hijos. Dijo, tambi�n, que conf�a en que haya pronto un veredicto, aunque entiende que podr�a retrasarse hasta la semana que viene por la cantidad de informaci�n aportada durante el juicio.Los escenarios posiblesPor cada uno de los tres hijos, el jurado deber� decidir primero si se decanta por la acusaci�n m�s grave: asesinato en primer grado, que solo puede probarse si fiscal�a demuestra premeditaci�n y alevos�a, y que se castiga con cadena perpetua sin opci�n a libertad condicional. Solo si descartan ese cargo entran a valorar el resto de escenarios posibles, de mayor a menor gravedad.El siguiente escal�n es el asesinato en segundo grado: tambi�n implica cadena perpetua, aunque aqu� s� cabe la libertad condicional, y exige que las muertes fueran deliberadas pero no premeditadas. Por debajo se sit�a el homicidio involuntario —una muerte ilegal sin intenci�n de causar da�o—, castigado con hasta 20 a�os de c�rcel.Queda, adem�s, una v�a completamente distinta: que el jurado considere que Clancy mat� efectivamente a sus hijos, pero sin responsabilidad penal por sufrir una enfermedad o defecto mental. Es la llamada defensa por enajenaci�n.Si prospera esa opci�n, corresponder�a a un juez ordenar una evaluaci�n psiqui�trica. Si esta confirma que Clancy padece un trastorno mental y constituye un peligro para s� misma o para otros, podr�a ser internada en un hospital psiqui�trico estatal, inicialmente por seis meses y con revisiones anuales, un mecanismo que, en la pr�ctica, puede prolongarse de por vida. Su salida solo llegar�a el d�a en que se determinara que ya no hay enfermedad ni que representa un peligro para la sociedad.










