NoticiaNoel Ardila, gerente de JMC para Colombia, asegura que buscan aprovechar ese espacio y, al tiempo, recuperar terreno en el segmento de pick-ups.Noel Ardila, gerente de JMC en Colombia, asegura que las empresas todavía analizan con cautela la electrificación de sus vehículos de trabajo. Foto: JMCPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD28.08.2026 12:15 Actualizado: 28.08.2026 12:15
El crecimiento de los vehículos eléctricos en Colombia todavía tiene una brecha importante entre la movilidad particular y el sector empresarial. Mientras los consumidores han comenzado a incorporar con mayor facilidad los vehículos 100 % eléctricos, las compañías aún analizan con cautela la posibilidad de electrificar sus flotas, principalmente por las dificultades asociadas a la infraestructura de carga y los tiempos de operación.Ese escenario representa una oportunidad para fabricantes como JMC, que buscan ampliar su presencia tanto en el mercado corporativo como en el segmento de pick-ups. Así lo explicó Noel Ardila, gerente general de JMC en Astara para Colombia, durante una entrevista realizada en el marco del lanzamiento de las nuevas JMC Vigus Work y Grand Avenue Pro. LEA TAMBIÉN Según Ardila, una de las principales dificultades para que las empresas den el salto hacia las flotas 100 % eléctricas está en que todavía existe desconocimiento sobre las condiciones que implica operar este tipo de vehículos. La experiencia de la compañía con flotas eléctricas, explicó, ha mostrado que algunas empresas toman la decisión de comprar los vehículos pensando en ellos como si fueran automóviles de combustión y solo después comienzan a plantearse cómo funcionará el proceso de carga.Noel Ardila, gerente general de JMC en Astara Colombia. Foto:JMCLa diferencia puede ser determinante para una operación empresarial. Mientras un vehículo convencional puede ser abastecido de combustible en unos pocos minutos, la carga de un vehículo eléctrico puede tardar entre tres y cinco horas, dependiendo del uso.“En los negocios lo importante es la eficiencia. Es necesario mantener los carros operativos con rapidez y eficiencia”, señaló Ardila al referirse a uno de los principales retos para acelerar la electrificación de las flotas.Para el ejecutivo, el desarrollo de cargadores más rápidos puede convertirse en uno de los factores que permita cambiar esta dinámica. Aunque reconoció que el mercado de vehículos eléctricos productivos ha mejorado, todavía considera que se encuentra en una etapa incipiente.Ardila puso como referencia que el año pasado únicamente se vendieron en Colombia alrededor de 250 vehículos eléctricos productivos, entre vans, pick-ups, camiones y otros vehículos destinados a actividades productivas, una cifra que contrasta con el comportamiento del mercado de automóviles eléctricos donde la cifra superó las 19 mil unidades matriculadas.JMC es la marca número uno en ventas de minivans y segunda en pick-ups en China. Foto:JMCEn el caso de JMC, la oferta eléctrica para el sector empresarial incluye vehículos destinados a distintas operaciones de trabajo y logística. Entre ellos está la Vigus EV, una pick-up 4x2 con capacidad de carga de hasta 1.540 kilogramos y motor de 120 kW (161 hp), además del CPR EV, un camión con capacidad de carga de 4.150 kilogramos en chasis, motor de 120 kW y batería de 81,14 kWh. La marca también cuenta con la línea Touring EV, orientada a operaciones de transporte de mercancías y pasajeros.A este grupo se suma la Grand Avenue EV, una pick-up con motor de 180 kW (241 hp), 385 Nm de torque y tres modos de conducción. El portafolio muestra que la electrificación de JMC no se limita al mercado particular, sino que también contempla vehículos para última milla, distribución urbana, transporte de materiales y otras actividades empresariales. El reto, de acuerdo con Ardila, está en que las compañías encuentren condiciones de infraestructura y operación que hagan viable incorporar estos vehículos a sus flotas. LEA TAMBIÉN JMC cuenta con una amplia gama de vehículos eléctricos para operaciones comerciales. Foto:JMCA esto se suma una presión creciente para las empresas. De acuerdo con el gerente de JMC, los requerimientos normativos para las compañías implican avanzar en sostenibilidad, demostrar acciones relacionadas con el medio ambiente, medir su huella de carbono y comenzar a transformar sus flotas. Sin embargo, considera que el cambio puede no ser gradual y que, como ocurrió con los automóviles, podría llegar un momento en el que se produzca un aumento repentino de la demanda.El potencial de las pick-upsMientras la electrificación empresarial todavía enfrenta obstáculos, JMC también busca crecer en un segmento que no logra una gran participación dentro del mercado colombiano como si lo hace en otros sectores: el de las pick-ups.Ardila explicó que las pick-ups llegaron a representar cerca de 10% del mercado, pero actualmente su participación ronda el 5%. La caída está relacionada, en buena medida, con la reducción de negocios asociados a sectores como petróleo, extracción y minería, actividades en las que estos vehículos tienen una amplia utilización por su versatilidad.Sin embargo, para JMC la contracción del segmento no necesariamente significa únicamente un problema. La compañía interpreta la caída como una oportunidad para construir marca y ganar clientes antes de que vuelva a crecer la demanda.“Cuando los mercados caen, lo que ves es un potencial, no una caída”, explicó Ardila. La lógica, según el ejecutivo, consiste en aprovechar el momento para ofrecer alternativas a clientes que pueden estar buscando vehículos con una relación costo-beneficio diferente. LEA TAMBIÉN JMC Grand Avenue. Foto:JMCLa expectativa de la compañía también está relacionada con una eventual recuperación de actividades como el petróleo y la extracción de carbón, así como con el desarrollo de la agroindustria en los Llanos Orientales.Ardila señaló que el eventual crecimiento de estas actividades puede generar nuevas necesidades de transporte y ampliar el mercado para las pick-ups. En el caso de la agroindustria, destacó la posibilidad de que los Llanos Orientales avancen hacia un modelo de producción de mayor escala, lo que, a su vez, podría generar negocios relacionados con vehículos, transporte y logística.Otro de los retos para la compañía está en la percepción de las marcas chinas. Ardila aseguró que esa percepción ha mejorado, aunque el cambio ha sido más lento en el segmento de pick-ups.El ejecutivo puso como ejemplo el mercado de vehículos de carga de última milla, donde, según sus cifras, 80% de los vehículos son chinos. En ese segmento, considera que los clientes ya han incorporado una mayor confianza en la calidad de los productos. LEA TAMBIÉN En las pick-ups, en cambio, persiste cierta resistencia, particularmente por las dudas sobre la posventa. Los compradores, explicó Ardila, no solo se preguntan si un vehículo puede presentar una falla, sino si la marca tiene talleres y repuestos suficientes para resolverla en un periodo adecuado.En ese frente, JMC asegura estar trabajando para mejorar la respuesta de posventa y generar mayor confianza entre los compradores.Dos nuevas apuestas de JMCEn este contexto, la compañía presentó la nueva generación de la JMC Vigus Work y la JMC Grand Avenue Pro, dos modelos dirigidos a perfiles de usuario diferentes.La Vigus Work está orientada principalmente al mercado de flotas y a actividades productivas. Se trata de una pick-up diésel con motor de 2,5 litros, 165 hp y 410 Nm de torque, concebida para contratistas, empresas de construcción y compañías de logística que priorizan la capacidad de carga y la relación costo-beneficio.Este modelo se ubica en la estrategia de JMC para fortalecer su presencia en el mercado empresarial. La marca también cuenta dentro de su portafolio con la Vigus EV, una alternativa eléctrica dirigida a flotas corporativas urbanas que buscan avanzar en procesos de descarbonización.JMC Vigus Work. Foto:JMC“La Vigus Work estamos presentando un vehículo de última tecnología para el mercado de flotas, mercado muy flotillero con una relación costo-beneficio que no la tiene ninguna otra marca”, explicó Ardila.La otra novedad es la Grand Avenue Pro, concebida como la nueva insignia de alto desempeño de JMC y dirigida a un perfil diferente: usuarios particulares que buscan combinar capacidades de trabajo, conducción urbana y aventura. LEA TAMBIÉN JMC Grand Avenue Pro. Foto:JMCEl modelo conserva el motor Ford Puma 2,3 litros TDCI de 174 hp y 441 Nm de torque y la transmisión automática ZF de ocho velocidades de la Grand Avenue, pero incorpora elementos enfocados en una conducción todoterreno de mayores prestaciones.Entre sus principales características se encuentra el All-Terrain Management System, con siete modos de manejo: Normal, Eco, Sport, Nieve, Roca, Arena y Barro. También incorpora amortiguadores ajustables K-MAN Suspensión, suspensión trasera de eje Multi-link con Watts link y funciones como Crawl Mode, para controlar el avance a baja velocidad, y Tank Turn, que facilita los giros cerrados.A esto se suma un sistema de chasis transparente con visión de 540 grados y asistencias avanzadas a la conducción ADAS, además de seis bolsas de aire de serie.La Grand Avenue Pro cuenta con un All-Terrain Management System, con siete modos de manejo. Foto:JMCLa Grand Avenue Pro busca, de acuerdo con JMC, responder a una transformación en el perfil de los compradores de pick-ups. La compañía plantea que estos vehículos ya no son vistos exclusivamente como herramientas para actividades agrícolas, logísticas o de trabajo pesado, sino también como opciones para usuarios que buscan combinar productividad, confort y actividades de recreación.En ese sentido, Ardila resumió el objetivo de este lanzamiento en un perfil de consumidor que quiere utilizar la camioneta tanto para la ciudad como para viajes y actividades fuera de carretera.“Ese vehículo para el cliente individual que quiere un carro bonito, que quiere un carro de altas prestaciones, muy equipado con el que pueda sentirse que está en un automóvil más una pickup, llevarlo a trocha, llevar motos, llevar bicicletas, ir a la oficina”, explicó. LEA TAMBIÉN La estrategia de JMC, así, combina dos caminos. Por un lado, busca aprovechar el crecimiento todavía incipiente de la electrificación en las operaciones empresariales, un mercado en el que las necesidades de infraestructura y eficiencia siguen frenando una adopción más acelerada. Por otro, pretende ganar participación en las pick-ups, un segmento que perdió peso en el mercado colombiano, pero que la compañía considera con potencial de recuperación.La apuesta se complementa con otras alternativas del portafolio, como la Grand Avenue, la Grand Avenue EV y la Vigus EV, con las que JMC busca atender desde las necesidades de las flotas corporativas hasta el uso familiar y las actividades de aventura.Según la compañía, los modelos están disponibles a través de su red de concesionarios y cuentan con una garantía de tres años o 100.000 kilómetros.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








