Contenido automatizadoJoven optó por vivir una vida tranquila. Foto: Redes sociales.PERIODISTA28.08.2026 10:59 Actualizado: 28.08.2026 10:59 28.08.2026 10:59 Actualizado: 28.08.2026 10:59

Sandra Lleida, una joven española que trabajaba en un supermercado y vivía temporalmente con su padre, decidió dejar Barcelona para comenzar una nueva etapa en una localidad de alrededor de 100 habitantes de los Pirineos Aragoneses. La joven explicó en su canal de YouTube que, pese a encontrarse en una situación cómoda, quería cambiar de rumbo y encontró en la vida rural una alternativa después de investigar las posibilidades de vivienda y empleo en la zona. LEA TAMBIÉN Sandra Lleida decidió cambiar de vida tras regresar a casa de su padreLa joven explicó que el primer cambio ocurrió antes de abandonar la ciudad y estuvo relacionado con la manera en que comenzó a analizar su situación. Aunque tenía cubiertas sus necesidades y estaba acompañada por personas cercanas, consideraba que esa etapa debía ser temporal.“Lo primero de todo que hice fue cambiar el chip. Así, en modo resumen, yo estaba trabajando en un supermercado y viviendo en casa de mi padre. Y pese a que estaba en una situación bastante cómoda, no me faltaba de nada, estaba cerca de mi familia y amigos. Pero no es la vida que yo quería tener. Era una cosa temporal porque me había quedado sin mi trabajo anterior y, debido a eso, no pude seguir pagando un piso de alquiler de ese momento”, recordó.Para Sandra, regresar a la vivienda de su padre representó un punto de partida desde el cual podía reorganizar sus planes. Entre las condiciones que debía tener en cuenta estaba la falta de grandes recursos económicos y la necesidad de encontrar un lugar al que pudiera trasladarse junto con su perro. LEA TAMBIÉN “Entonces estaba en una situación como recalculando. Me fui a casa de mi padre y empecé a trabajar en el súper para tener como un punto de partida, pero no era donde yo me quería quedar durante mucho tiempo. Entonces se empezaron a formar varias ideas en mi cabeza: ¿cómo podía salir de esa situación sin tener mucho dinero y teniendo en cuenta que este perrito se venía conmigo a donde yo me fuera? Entonces, claro, las posibilidades se reducían bastante”, explicó.Un viaje a los Pirineos abrió la posibilidad de mudarse a un puebloLa posibilidad de vivir en una pequeña localidad llevaba tiempo entre sus planes. Durante un viaje a los Pirineos que había organizado para celebrar su cumpleaños, Sandra decidió investigar directamente cuáles eran las condiciones para establecerse allí.En lugar de limitarse a buscar información por internet, consultó con habitantes y comerciantes de la zona sobre la disponibilidad de viviendas y las oportunidades laborales. Esas conversaciones le permitieron concluir que mudarse podía ser una opción posible.Cambio todo su estilo de vida en la ciudad por un pueblo. Foto:Redes sociales.“Le pregunté a la dueña de la casa rural en la que me estaba alojando, pregunté en distintos establecimientos, bares, tiendas, si creían que había alguna posibilidad de mudarme ahí, cómo estaba la vivienda, cómo estaba el trabajo... Y sí que es verdad que no hay nada fácil en esta vida, pero parecía que era factible, que era una opción”, señaló. LEA TAMBIÉN El trabajo, uno de los principales retos para dejar la ciudadEncontrar una vivienda no era el único aspecto que debía resolver. La posibilidad de conseguir empleo y generar ingresos en una localidad pequeña también formó parte de su decisión, debido a que las oportunidades laborales disponibles en un pueblo pueden ser diferentes de las que existen en una gran ciudad.“Evidentemente, está la parte laboral. Todos tenemos el miedo de ‘¿de qué voy a trabajar cuando llegue allí?, ¿cómo me voy a mantener?’. En un pueblo las opciones laborales no son las mismas que en una ciudad. Entonces tenéis que valorar cuáles son vuestras prioridades concretas”, explicó.Elegir entre mantener una profesión o buscar otro camino laboralSandra también abordó una de las dificultades que pueden encontrar quienes quieren trasladarse a una zona rural: algunas profesiones requieren presencialidad y no siempre existen oportunidades para ejercerlas en localidades pequeñas. Por esa razón, sostuvo que cada persona debe establecer sus prioridades antes de tomar una decisión.“A lo mejor tienen una profesión que sí o sí tiene que ser presencial y no existe la opción de trabajar de eso en un pueblo. Entonces tienes que decidir que prefieres: seguir con su trabajo pero en una ciudad o intentar otro camino laboral para vivir en un pueblo. Y eso es totalmente su decisión. A lo mejor decides que en este momento de la vida preferis seguir apostando por el trabajo y ya está, y está bien”, reflexionó.Tras evaluar las posibilidades de vivienda y empleo, Sandra terminó instalándose en los Pirineos Aragoneses, en una localidad de alrededor de 100 habitantes. La Nación (Argentina) / GDA.Más noticias en EL TIEMPO*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación (GDA), y contó con la revisión de la periodista. Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.