El vaivén judicial sobre el voto por correo continúa en Estados Unidos. Apenas un día después de que una jueza eliminara el último obstáculo que había para que el presidente Donald Trump consiguiera limitar el voto a distancia, la misma magistrada ha vuelto a bloquearlo. El decreto presidencial firmado en marzo que establece estrictos requisitos para ejercer el derecho al voto por correo ha pasado en cuestión de días de ser pausado por dos fallos judiciales, recuperado por el Tribunal Supremo, impulsado de nuevo en los tribunales y, una vez más, paralizado. La cascada de decisiones que se anulan unas a otras amenazan con confundir a los votantes cuando faltan poco más de dos meses para las elecciones de medio mandato (midterms).La jueza del tribunal de distrito de Boston Indira Talwani suspendió nuevamente el plan por un plazo de 14 días, tras una nueva oleada de demandas presentadas apenas unos días antes de que comiencen a enviarse las papeletas por correo para las midterms. “La mayoría de los Estados demandantes ya han solicitado sus boletas por correo, y algunos están obligados por ley estatal a enviarlas a los votantes elegibles tan pronto como la próxima semana”, apuntó. La batalla legal que libra la Administración contra Estados demócratas y otras organizaciones tiene importantes repercusiones para los comicios en los que se eligen los 435 miembros de la Casa de Representantes, un tercio del Senado y los gobernadores de 39 Estados y territorios. Casi un tercio de los estadounidenses vota por correo, y los funcionarios electorales sostienen que no hay tiempo suficiente para modificar sus sistemas y cumplir con las nuevas directrices del Servicio Postal (USPS, por las siglas en inglés).Las nuevas normas, publicadas el viernes pasado, obligan al uso de unos sobres especiales, con código de barras rastreables, para el envío del voto por correo. Además, los Estados estarían obligados a facilitar al USPS una lista de los electores elegibles para el voto a distancia, entre otros requisitos. La finalidad es reducir el número de votantes que ejercen su derecho a participar en el proceso democrático por esta vía. Trump sostiene sin pruebas que el voto a distancia es fraudulento y una causa, desmentida ya, de que el republicano perdiera las elecciones presidenciales de 2020 en favor del demócrata Joe Biden. Un informe de Brookings Institution publicado en 2025 reveló que el fraude en el voto por correo se produjo en solo unos cuatro casos por cada 10 millones de votos emitidos por esa vía.“Los Estados demandantes no disponen de tiempo ni de fondos para diseñar nuevas papeletas de voto por correo, obtener la aprobación de los nuevos diseños, encargar la producción de dichas papeletas, actualizar sus propios sistemas de gestión electoral y capacitar a los funcionarios electorales para utilizar el portal del USPS y cargar en él los datos de los ciudadanos, todo ello antes de las elecciones de mitad de mandato”, escribió Talwani el jueves. La jueza justificó su nuevo fallo por entender que la demanda más reciente se produjo en un contexto diferente que las anteriores, ya que se presentó después de que el viernes pasado la Administración definiera las nuevas reglas.El caso podría regresar a la Corte Suprema, que falló a favor de Trump a principios de esta semana. El Alto Tribunal no se pronunció sobre la legalidad del decreto presidencial, sino que determinó que el bloqueo impuesto por la jueza Talwani era prematuro. El Supremo, en el que seis de sus nueve miembros son conservadores, ha respaldado en numerosos casos al republicano. Las tres juezas progresistas -Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson- disintieron.En su decisión del jueves, Talwani se pronunciaba sobre la demanda interpuesta por dos docenas de Estados demócratas, que argumentaron que “de no suspenderse o dictarse una medida cautelar que impida su aplicación, la norma frustrará o impedirá directamente que los Estados demandantes administren sus programas de voto por correo en noviembre y, previsiblemente, privará del derecho al voto a los electores que voten por correo”. Los fiscales generales que firmaron el texto puntualizaron que “esto parece ser lo que prefiere el presidente”.Trump emitió la orden ejecutiva contra el voto por correo en el mes de marzo. Las demandas no tardaron en surgir, pero la Administración argumentó que las reclamaciones eran prematuras, ya que aún no se habían establecido las normas que detallarían cómo se implementaría la orden. El Gobierno ganó un caso inicial en Washington D. C. basándose en ese argumento. Sin embargo, la jueza Talwani dictó medidas cautelares para impedir la aplicación de la orden en las elecciones de mitad de mandato en dos casos distintos que presidió en Boston. La decisión del Supremo anuló uno de ellos y la magistrada retiró el otro dictamen el miércoles pasado.La organización de defensa de los derechos de los hispanos UnidosUS criticó la decisión de la Corte Suprema, que afecta a millones de latinos que, por no poder ausentarse de sus trabajos optan por el voto por correo. “Los miembros de nuestras Fuerzas Armadas destacados en el extranjero dependen del voto por correo para participar en nuestra democracia. Lo mismo ocurre con los votantes latinos de clase trabajadora que no pueden ausentarse del trabajo, que carecen de transporte fiable o que tienen problemas de salud que dificultan la votación presencial. Para todos ellos, el acceso a las papeletas por correo no es una mera comodidad; es algo esencial”, manifestó.