Carlos Téllez Sánchez tiene 35 años, vivía en Texas, trabajaba largas jornadas vendiendo vehículos y haciendo entregas de Uber Eats, y no registraba un solo antecedente criminal. Sin embargo, el pasado 20 de agosto se convirtió en uno de los primeros expulsados a Liberia bajo el nuevo acuerdo de deportación a terceros países firmado entre Washington y la nación africana.La trampa legal del "Withholding of Removal"La travesía judicial de Téllez comenzó en 2021. Tras solicitar asilo político, las autoridades estadounidenses le denegaron la condición de refugiado, pero un juez de inmigración le concedió la protección conocida como Withholding of Removal (suspensión de expulsión). El beneficio legal reconocía que Téllez enfrentaba riesgos reales de persecución si era devuelto a Venezuela, prohibiendo expresamente su repatriación a Caracas, pero dejando abierta una rendija legal: no impedía su traslado a un tercer país.Durante años, Téllez cumplió de forma estricta con las presentaciones periódicas ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La rutina se quebró el 19 de diciembre de 2025, cuando acudió a un chequeo de control en Texas y fue detenido de inmediato sin previo aviso.Siete meses en cautiverio y un bebé sin abrazarDurante los siete meses que permaneció recluido en un centro de detención migratoria, la vida de su familia continuó afuera. En febrero de 2026 nació su tercer hijo; Téllez solo pudo conocerlo mediante videollamadas a través de una pantalla.Deportado a un país donde no tiene a nadie| Carlos Téllez, venezolano deportado desde Estados Unidos a Liberia, África, enfrenta ahora una realidad que resulta difícil de imaginar. Fue enviado a un país que no es el suyo y donde no tiene familiares ni una red de apoyo.Su hijo… pic.twitter.com/DGwHibdQdX— MAJA (@Libertaria17082) August 22, 2026