Pekín (EFE).- La decimoséptima Conferencia de las Partes (COP17) sobre desertificación cerró formalmente este viernes en Ulán Bator sin el esperado acuerdo global de sequía, arrastrado desde la anterior edición, aunque consiguió movilizar hasta 1.300 millones de dólares en financiación.

Tras las intensas negociaciones que se han desarrollado en Mongolia durante dos semanas, las 197 partes de la convención -196 países y la Unión Europea- decidieron aplazar el acuerdo global de sequía a la COP18, con miras a adoptar entonces una decisión de gestión proactiva de este fenómeno.

El pulso por cerrar este marco se arrastra ya desde la anterior COP16, celebrada en Riad (Arabia Saudí) en 2024, en un contexto de creciente preocupación por la sequía a nivel mundial, al haber aumentado un 30 % desde el 2000 y preverse que afectará a tres de cada cuatro personas para 2050.

No obstante, sí se avanzó en la materia con la presentación de dos herramientas: el Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía (DRIF), que aspira a movilizar hasta 400 millones de dólares de capital privado para financiar proyectos contra los efectos de la sequía, y la segunda fase del Observatorio Internacional de Resiliencia a la Sequía (IDRO), plataforma que ayuda a los países a evaluar su nivel de preparación e identificar vulnerabilidades.