El rey Harald V de Noruega, que falleció a los 89 años en Oslo después de treinta y cinco años de reinado, es un caso atípico en la realeza europea. Representante de una monarquía que remonta sus orígenes a los vikingos, Harald supo hacerse popular al casarse por amor y no por necesidad de estado y también por su coraje para afrontar temas que otros gobernantes han preferido silenciar. El más antiguo de los monarcas europeos sufrió en las últimas semanas una anemia hemolítica, un trastorno provocado por una destrucción anormalmente rápida de los glóbulos rojos, que se manifiesta con fatiga, palidez y dificultad para respirar. Fue internado el 17 de agosto en el Hospital Nacional de Oslo (Rikshospitalet y diez días después el palacio real informó que su estado era “extremadamente grave”. El monarca reinante de mayor edad en Europa, el rey Harald había estado hospitalizado en Oslo desde el 17 de agosto, sufriendo anemia hemolítica, una condición causada por una destrucción anormalmente rápida de glóbulos rojos que provoca fatiga y dificultad para respirar. El príncipe heredero Haakon, que anunció que reinaría bajo el nombre de rey Haakon VIII, toma el mando de una monarquía largamente reconocida por su modernidad y modestia, pero que estuvo plagada de una serie de escándalos en los últimos años. En el Palacio Real de Oslo, informó formalmente al gabinete de la muerte de su padre y anunció su nombre de reinado y su lema real, "Todo por Noruega", igual que el de su padre.
Harald V de Noruega: el rey que amó libremente y no tuvo miedo a decir lo que sentía
Nació en los años 30, vivió en EEUU durante la guerra y regresó a Noruega para convertirse en el "príncipe perfecto". Desafió al establishment eligiendo como esposa a la hija de un comerciante y abrió sus brazos a la enorme diversidad social de su país. Sin miedo a nada, se convirtió en el popular "rey de todos los noruegos".










