Perder el empleo en los últimos años de la vida laboral puede convertir la jubilación anticipada en la única salida económica para muchos trabajadores. Manuel Contreras Pérez llegó a los 63 años después de permanecer un lustro en paro y, pese a acumular 47 años cotizados, decidió adelantar su retiro ante la dificultad de mantenerse únicamente con el subsidio para mayores de 52 años.

Su trayectoria laboral comenzó cuando era un adolescente. “Tengo 63 años y he cotizado 47 años. Empecé a trabajar con 15 años recién cumplidos, toda una vida aportando al sistema”, expone en una carta publicada por 65YMÁS. Durante buena parte de ese periodo también cotizó por la base máxima.

La situación cambió tras ser despedido de la empresa en la que trabajaba. Contreras acudió a los tribunales por considerar improcedente la extinción de su contrato y obtuvo una sentencia favorable que obligó a la compañía a indemnizarlo. Sin embargo, esa resolución no facilitó su regreso al mercado laboral. “Aun así, llevo 5 años desempleado, y con mi edad nadie quiere contratarme”, lamenta en el mismo medio.

Al alcanzar los 63 años optó por comenzar a cobrar la pensión antes de llegar a la edad ordinaria. “Ahora, al cumplir los 63 años, me he visto obligado a solicitar la jubilación anticipada porque con el subsidio de desempleo para mayores de 52 años, cuya cuantía es de 480 euros al mes, es imposible vivir”, explica. La ayuda cotiza para la jubilación, pero su importe mensual no le permitía cubrir sus necesidades.