28/08/2026 a las 12:36h.

No todas las personas duermen las mismas horas ni tienen las mismas necesidades de descanso. Hay quienes se sienten bien tras siete horas de sueño, mientras que otras personas necesitan más tiempo para recuperarse y afrontar el día con energía. La edad, el estado de salud, el nivel de actividad y la calidad del sueño influyen en esta diferencia.

Sin embargo, la agenda laboral puede limitar las horas de descanso de manera habitual. Los turnos de noche, los horarios muy tempranos o los trabajos con jornadas cambiantes hacen que muchas personas no puedan acostarse y levantarse siempre a la misma hora, lo cual dificulta sobremanera crear una rutina estable para dormir.

De hecho, las jornadas laborales de muchas personas motivan que el descanso deba producirse durante el día. Dormir con luz natural, con más ruido en la calle, con movimiento en casa o con interrupciones constantes suele empeorar las condiciones.

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