Valentina LaferraraBarcelona. Periodismo Blanquerna 15/06/2026 06:00 Son las doce de la noche. Abres el móvil, compruebas la hora de la alarma y empiezas a hacer cálculos: si te duermes ahora, descansarás siete horas y media; si tardas veinte minutos en conciliar el sueño, apenas llegarás a las siete. Sigues calculando y, sin darte cuenta, la preocupación por alcanzar las ocho horas de descanso te ha robado parte del sueño. Y todo por una cifra que no es tan universal como parece.Especialistas del Hospital Clínic Barcelona advierten que no existe un número de horas válido para todas las personas. Las ocho horas son una referencia útil para la mayoría de los adultos, pero la cantidad de descanso que cada persona necesita depende de factores que varían considerablemente de un individuo a otro: la edad, la genética y los hábitos de vida.Un 3% de la población está dotada con una genética que les permite dormir cinco o seis horas de forma sostenida sin efectos adversosDr. Carles GaigNeurólogo del Hospital Clínic BarcelonaLas necesidades de sueño cambian a lo largo de la vida. El Dr. Carles Gaig, neurólogo del Hospital Clínic Barcelona, explica que un recién nacido puede dormir entre 20 y 22 horas diarias. A medida que crecemos, esa cifra se reduce: los menores y adolescentes necesitan entre nueve y diez horas, y los adultos a partir de los 18 años, entre siete y ocho. Pasados los 70, el sueño se acorta hasta las seis o siete horas y se fragmenta.Existen, sin embargo, excepciones. “Un 3% de la población está dotada con una genética que les permite dormir cinco o seis horas de forma sostenida sin efectos adversos: sin quedar cansados, ni más torpes mentalmente”, apunta el Dr. Gaig. Se trata de una minoría. La mayoría de las personas necesita dormir entre siete y ocho horas para mantener una buena salud y rendir adecuadamente durante el día.¿Qué hay del mito del directivo que asegura rendir perfectamente con cuatro horas? Los especialistas apuntan dos posibles explicaciones: o esa persona se ha acostumbrado a vivir en un estado de fatiga crónica sin ser consciente de ello, o pertenece a ese reducido grupo con predisposición genética excepcional. También existe el polo opuesto: personas que, por predisposición genética, necesitan dormir más de ocho o nueve horas para sentirse recuperadas, aunque es igualmente infrecuente.En cualquier caso, dormir es una necesidad biológica esencial. La falta crónica de sueño tiene consecuencias documentadas: deteriora la concentración, la memoria y el rendimiento, además de generar fatiga, irritabilidad, somnolencia diurna y alteraciones del estado de ánimo. A largo plazo, se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar obesidad, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, depresión e ictus.Mejorar la calidad del descanso está, en buena medida, al alcance de cada persona. Especialistas del Hospital Clínic Barcelona recomiendan mantener horarios regulares para acostarse y levantarse –también en fin de semana–, reservar la hora previa al sueño para actividades relajantes como la lectura, limitar el uso de pantallas, hacer ejercicio físico con regularidad, y moderar el consumo de cafeína y alcohol.El sueño no es igual para todos, y obsesionarse con alcanzar una cifra concreta puede ser contraproducente. La pregunta relevante no es cuántas horas marca el reloj, sino cómo se siente cada persona al despertar y a lo largo del día. Si el cansancio persiste, la somnolencia es excesiva o hay dificultades para dormir durante más de dos semanas, los especialistas recomiendan consultar con un profesional sanitario.
Ocho horas de sueño: ¿de verdad las necesitas?
Especialistas del Hospital Clínic Barcelona explican que la genética, la edad y los hábitos marcan cuánto necesita dormir cada persona












