Una inundación repentina que golpeó Nepal y el territorio fronterizo de Tíbet a primera hora del miércoles ha dejado más de 470 muertos, además de 500 desaparecidos, entre los que figuran numerosos extranjeros provenientes de 28 países.
Las autoridades nepalíes indicaron que la mayor parte de las víctimas se registraron en varios distritos situados al norte, el oeste y y el suroeste de Katmandú, la capital del país asiático, entre ellos Rasuwa, Nuwakot, Dhading, Chitwan, Gorkha, Tanahun y Nawalpur.
Otros funcionarios locales que hablaron con la BBC advirtieron que el balance de víctimas puede ser superior, pues la magnitud de los daños “ha superado todo lo imaginable”.
Desde la Junta Nacional de Turismo de Nepal informaron que la mayoría de los desaparecidos se encontraba en las inmediaciones de Kailash Mansarovar, un monte de la cordillera del Himalaya ubicado en el Tíbet, territorio controlado por China, que es considerado sagrado por hindúes, budistas y otras confesiones religiosas, y donde esta semana está prevista la celebración de un festival.
La Autoridad Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Nepal (Ndrrma, por sus siglas en inglés), informó que, hasta el jueves, se han recuperado 359 cuerpos de las zonas afectadas por las inundaciones y que están procediendo a las labores de identificación.













