Carlos Llull, técnico de climatización, ha puesto el foco en uno de los factores que más condicionan el consumo del aire acondicionado en verano: el aislamiento de la vivienda. Según explica, “si tienes poco aislamiento o el sol está pegando todo el día, va a tener que trabajar muchísimo más”, una situación que puede elevar notablemente el gasto energético.

El especialista señala que muchas veces el problema no está tanto en el propio aparato como en la cantidad de calor que acumula la vivienda. Si paredes, ventanas o cerramientos permiten que la temperatura interior suba con rapidez, el equipo tendrá que esforzarse de forma constante para mantener los grados seleccionados.

Llull también desmonta otro de los grandes mitos relacionados con el ahorro. A su juicio, apagar y encender continuamente el aire acondicionado puede ser contraproducente. “El gran error es apagar y encender el aire acondicionado; dejarlo toda la noche consume menos”, sostiene al hablar del funcionamiento de los equipos actuales.

La explicación está en la tecnología Inverter, presente en muchos sistemas modernos. Estos aparatos no funcionan al máximo de potencia durante toda la noche, sino que, cuando alcanzan la temperatura marcada, reducen automáticamente su intensidad y se autorregulan. De esta forma, mantienen el ambiente sin necesidad de realizar nuevos arranques a plena potencia.