La imagen de un vecino con la cara ensangrentada y varios puntos de sutura en la nariz tras ser agredido por manifestantes, los contenedores quemados o miles de personas migrantes huyendo de la Playa del Trampolín ante la llegada de una protesta de cientos de locales decididos a destrozar sus tiendas de campaña. Son algunas de las escenas que deja el brote de violencia, especialmente virulento en las últimas 48 horas, en la ciudad autónoma de Ceuta. Quedadas para cortar suministros a los extranjeros, incluso para hacer batidas y sacarlos de los barrios haciendo uso de la fuerza se han hecho comunes en grupos de WhatsApp de las barriadas. En ellos proponen “llegar hasta la muerte”.
Ya al día siguiente de la entrada en Ceuta desde Marruecos de varias decenas de miles de migrantes aparecieron comportamientos violentos. Una manifestación bajo la premisa de “defender Ceuta” acabó en persecución por el centro de la localidad a los magrebíes que acababan de llegar. Algunos llegaron incluso a lanzarles piedras, teniendo que intervenir la Policía Nacional. El hostigamiento a los que cruzaron el Tarajal se repitió el 1 de agosto, con la ciudad aún repleta de personas y los comercios cerrados.











