0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialC hi pecora se fa, ‘o lupo s’o’ magna . Si eres una oveja, el lobo te come. Los napolitanos hicieron bueno el proverbio en las heroicas Cuatro Jornadas de septiembre de 1943. La liberación de la ciudad era inevitable, con las tropas aliadas avanzando desde el sur tras su exitoso triple desembarco. Pero el coste hubiera sido mucho mayor en vidas y destrucción si el pueblo no se hubiese levantado en armas contra la Wermacht, forzando su retirada y allanando la entrada en la ciudad de las tropas estadounidenses comandadas por el general Mark W. Clark, que ya no encontraron resistencia.Nápoles tiene mil visitas. Es siempre un regreso a casa para cualquier mediterráneo. El recuerdo de las cuatro jornadas heroicas no es la más popular entre los turistas. Pero entender la ciudad y su carácter exige, además de leer a Erri de Lucca –un escritor al que debieran darle el Nobel–, sumergirse en la épica de esos días. Un pueblo acostumbrado históricamente a la ocupación dijo basta y ofreció en sacrificio los cuerpos de niños, mujeres y hombres. Un arranque de dignidad en medio de la decadencia y miseria moral que en todos los órdenes habían impuesto el hambre, la escasez y el abuso que asolaban la ciudad partenopea en 1943.Antes de ir‘La piel’, de Curzo MalaparteLa piel, de Curzo Malaparte, se publicó en 1949. El texto es de difícil digestión por su dureza. Retrata sin eufemismos el grado de degradación, hambre y corrupción en el que se vivía en Nápoles en 1943. Como testimonio audiovisual proponemos Los Cuatro Días de Nápoles, dirigida por Nanni Loy en 1962, película de realismo heroico que repasa cronológicamente los acontecimientos históricos de esas jornadas.El prólogo de los acontecimientos fue la ejecución de Andrea Mansi, marinero de la Regia Marina, en las escalinatas de la Universidad Federico II. Italia acaba de rendirse y romper su alianza con la Alemania nazi. El hasta entonces aliado pasaba a ser enemigo. Mansi fue detenido, acusado de haber atentado contra un alemán y fusilado. Los napolitanos fueron obligados a arrodillarse y a aplaudir su ejecución. Sin saberlo, la Wermacht había plantado con esa humillación una semilla de dignidad e indignación entre los napolitanos que germinaría unos días más tarde.En el corazón del Vomero, la parada de Metro Quattro Giornate desemboca en la plaza homónima alrededor del Estadio Arturo Collana, utilizado como campo de concentración por los alemanes. La revuelta explota con el intento de liberación de los 8.000 italianos que esperaban detenidos su deportación a campos de trabajo alemanes. El fuego se extiende a partir de entonces imparable a toda la ciudad.Lee tambiénCada levantamiento forja sus propios héroes. Los de las Quattro Giornate incluyen mujeres y menores, los famosos scugnizzi , niños de la calle empujados por la necesidad. La historiografía reconoce la participación de 390 menores en el levantamiento, de los cuales veintinueve perdieron la vida. El joven Genarino, símbolo de las Quattro Giornate, tenía sólo once años cuando murió lanzando granadas contra los tanques de la Wermacht. La gran heroína de la revuelta fue la partisana Maddalena Cerasuolo, que acabó convertida en una celebridad. Su hazaña, liderar la defensa del Puente de la Sanità que iba a ser volado con dinamita por los alemanes. Desde 2011 el puente lleva formalmente su nombre. Pero más allá de personajes singulares, que concentran la mística del heroísmo, el levantamiento fue anónimo y popular, desarrollándose por toda la ciudad, centro y periferia. Una barricada de niños, partisanos, desertores de última hora, mujeres y hombres que convirtieron las callejuelas napolitanas en una trampa insalvable para los alemanes.La llegada de los americanos no acabó con las miserias de los napolitanos. La ciudad pagó cara las consecuencias de la guerra durante mucho tiempo. Tammurriata Nera , una de las canciones más populares del folklore napolitano, explica como nueve meses después empezaron a nacer niños negros en la ciudad. Eran los hijos de la guerra, fruto de las relaciones que las madres napolitanas mantenían con los soldados negros del quinto ejército estadounidense para tener acceso a productos básicos con los que mantener a su familia merced a la prostitución. Escúchenla con los ojos cerrados. Su letra y sus notas concentran las miserias y la dignidad de toda una ciudad.