En cualquier sitio se liga más que en Tinder. Ese es el sentimiento general de al menos dos generaciones que confiaron a las apps de citas su vida sexual y amorosa. Pero las cosas no han ido bien y la gente se ha empezado a cansarse, las usan de forma intermitente, entro, estoy unas semanas, tengo una mala experiencia y salgo. Y así varias veces al año. El verano es temporada de altas y bajas consecutivas. La frustración ha comenzado a traducirse en malos resultados en los valores de estas compañías que cotizan en bolsa, entre ellas Match Group, propietaria de Tinder y otras, que ha visto caer sus acciones un 13% la semana pasada. Una encuesta de Savanta, una consultora británica de mercados, reveló que más del 90% de los miembros de la Generación zeta se declaraban frustrados con estas apps. Mientras que un informe del Pew Research Center detectó que un 44% de los usuarios de las apps de ligar buscaba una pareja estable, y cuando esas expectativas se frustraban, una y otra vez, la sensación era “muy desalentadora”.Con la excusa de entrenar y ponerse fuerte, los gimnasios se han convertido en la versión analógica de las apps de citasAnte semejante panorama, la pregunta es dónde ha recalado toda esa gente que antes buscaba pareja en las aplicaciones. Al parecer, muchos han descubierto una nueva prestación de los clubes deportivos. Con la excusa de entrenar y ponerse fuerte, estos gimnasios se han convertido en la versión analógica de las apps de citas.Por ejemplo, en los clubes de running no hay que romper el hielo, no hay que buscar un tema de conversación. Todo el que está allí tiene, al menos en teoría, un interés común y un estilo de vida parecido. Eso ya revela algún dato sobre los implicados. Y aunque sudar, correr, resoplar e ir, al menos las chicas, con el moño recogido no es la mejor versión de nadie, pero parece ser que, ante tanta impostura, un poco de realidad seduce.No tener el mejor aspecto es revelador para los que buscan pareja, todo es más naturalGetty ImagesCuentan, los que han encontrado el amor en estos sitios, que correr junto a alguien es revelador. Al instante se sabe el olor de esa persona (información relevante donde las haya), su talante, su educación, sus gustos. Si tras la carrera hay cañas se sigue compartiendo información, cómo come, cuánto habla, cómo trata a los camareros.Hay muchos momentos en un club de deportivo para acercarse a una persona. Veamos esta conversación en un club de escalada de roca que me cuenta una de sus protagonistas. “Acabo de empezar, estoy en mi primera semana, aún aprendiendo, no podré seguirte el ritmo”. Respuesta: “No importa, estoy en mi día de descanso, puedo esperarte”. Según la implicada, éste sería uno de los clásicos para entrar. Los estiramientos suelen ser otro gran momento para desplegar las habilidades sociales. En general el acercamiento es más sutil, una charla insustancial, una invitación a una caña. La vida antes de Tinder. Menos presión y mejores resultados. Se crea una comunidad más íntima, volverán a verse y compartirán amigos. Prácticas tan destructivas como el ghosting queden fuera de la ecuación.Los que dirigen clubs de running calculan que entre un 20% y un 30% de los que entran en el club tienen como principal motivación conocer gente. Se les identifica rápido porque, en los foros, son los más activos y los primeros que piden actividades extra y organizan cañas de fin de semana. Estos responsables potencian el lado social de los clubes porque dicen que la gente se apunta para “pasárselo bien”.Los clubs de 'running' se han convertido en espacios para ligarGetty ImagesOtro punto a favor es la autoestima y la confianza que se consiguen cada vez que se cumple un objetivo de entrenamiento. Esa euforia da fuerzas para lanzarse. Las endorfinas ayudan en las relaciones largas pero también para las historias de una noche.Estos lugares funcionan como una zona neutral y segura para los solteros: todos tienen una coartada para estar allí en caso de que el intento de emparejarse no funcione. Si la cosa no va bien, no hay ninguna presión. Simplemente estás allí para otra cosaya sea correr una media maratón o subir el Everest.