Antes del inicio de la pandemia, la riqueza de los españoles prácticamente había convergido con la de los europeos. En total, la brecha se había reducido hasta el 3% en 2019. Sin embargo, la tendencia ha cambiado desde entonces. La riqueza está creciendo mucho más rápido en Europa, hasta el punto de que la brecha se ha más que duplicado: cada español tiene hoy un 8% menos de riqueza que un europeo. Una diferencia que se ha ampliado especialmente entre las clases medias, mientras que se ha reducido solo entre las clases más bajas.

Esta diferencia es el resultado del patrón de crecimiento que ha tenido España en los últimos años, basado principalmente en el aumento de la población, en la protección de las clases más populares y en una gran subida del precio de los activos, tanto financieros como reales (vivienda). La riqueza es el resultado de la renta a lo largo de los años, pero también es fruto de las decisiones de consumo y ahorro de los ciudadanos y de la evolución del precio de los activos.

En España, el patrimonio total de los hogares ha aumentado hasta máximos históricos. De media, cada ciudadano posee un patrimonio neto de 175.000 euros. Sin embargo, la buena noticia se oscurece cuando se compara con la evolución que ha experimentado la riqueza en los países europeos. De los 20 países de la eurozona, España es el decimoquinto, ocupando así una de las posiciones de cola.