Ceuta est� muy lejos de la normalidad. Casi un mes despu�s de la entrada masiva de migrantes desde Marruecos del pasado 30 de julio, la ciudad contin�a atrapada en una situaci�n de excepcionalidad que est� poniendo al l�mite a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y que deja episodios de violencia cada vez m�s frecuentes. El �ltimo ejemplo se produjo la madrugada del pasado jueves, cuando a las 5.30 horas un grupo de entre 30 y 40 hombres extranjeros tendi� una emboscada a cuatro militares del Grupo de Regulares que se dirig�an a su punto habitual de vigilancia en la zona de Benz�.Patrullaban en un veh�culo no blindado. �No Iban armados ni con equipo de protecci�n adecuados�, apunta un militar desplazado en Ceuta consultado por EL MUNDO. Los soldados fueron rodeados y recibieron una lluvia de piedras de grandes dimensiones contra el veh�culo, que qued� pr�cticamente destrozado, hasta el punto de que se vieron obligados a abandonarlo y huir a pie mientras continuaban siendo perseguidos.Los cuatro militares resultaron heridos y tuvieron que alertar al 112 para pedir auxilio, lo que oblig� a activar un dispositivo de emergencia en el que participaron la Polic�a Nacional y la Guardia Civil y que termin� con 12 detenidos, mientras otros integrantes del grupo lograban escapar. Adem�s, otra patrulla del Ej�rcito se desplaz� hasta el lugar para apoyar el dispositivo, seg�n fuentes consultadas por este peri�dico. �Todos los que estamos aqu� estamos desprotegidos y abandonados�, zanja el militar.El episodio vuelve a poner de manifiesto la enorme presi�n a la que est�n sometidos los efectivos desplegados en Ceuta, que deben afrontar una situaci�n de seguridad extraordinaria con unos medios y unas condiciones de trabajo que las propias organizaciones profesionales consideran insuficientes. Las asociaciones de militares, entre ellas la Asociaci�n de Tropa y Mariner�a Espa�ola, han condenado lo ocurrido y han reclamado al Gobierno medidas urgentes de protecci�n para quienes est�n desplegados en la ciudad en labores de vigilancia y apoyo a las fuerzas de seguridad. Impacto de una piedra en un coche policial.E.M.La emboscada a los militares no es un episodio aislado. �Estamos abandonados. Esto es un caos�, concluye a este peri�dico uno de los agentes desplegados en Ceuta. Hace apenas unos d�as, un guardia civil que se encontraba fuera de servicio fue abordado de madrugada en las inmediaciones del Muelle Ca�onero Dato por un hombre de origen marroqu� que le exigi� dinero. Cuando se neg� y se identific� como agente del Instituto Armado, otras cinco personas se sumaron al asalto y comenzaron a agredirle con empujones, pu�etazos y patadas. El hombre advirti� a sus agresores que iba a avisar a la Polic�a, pero la identificaci�n no fren� la agresi�n: el grupo continu� golpe�ndole hasta que finalmente huy� hacia la zona portuaria. Tres sospechosos fueron detenidos inicialmente y, posteriormente, dos adultos quedaron en prisi�n provisional por su presunta participaci�n en los hechos. Est�n investigados por delitos que incluyen atentado contra agente de la autoridad, lesiones y resistencia.Las agresiones sufridas durante estas semanas por agentes de las unidades policiales desplazadas para contener la crisis se suman a esta situaci�n que los propios agentes consideran �l�mite�. Los grupos de la Unidad de Intervenci�n Policial (UIP), los antidisturbios, y la Unidad de Prevenci�n y Reacci�n (UPR) -creada en 2002 para reforzar la seguridad en las calles y actuar con rapidez ante incidentes urbanos- tambi�n han sufrido agresiones y pedradas mientras hac�an su trabajo en las calles de Ceuta. Se quejan de faltan de efectivos para contener tal magnitud migratoria y hacer frente a lanzamientos de piedras, ara�azos, golpes y situaciones de gran tensi�n durante sus intervenciones. La Polic�a Nacional es la que se encarga de la seguridad ciudadana en la ciudad y los hace, seg�n fuentes del Cuerpo, con un total de 190 agentes antidisturbios, 40 de ellos son de Ceuta, con lo que el refuerzo, a su juicio, �se queda muy corto�.El resultado es una ciudad en la que polic�as, guardias civiles y militares se encuentran sometidos a una presi�n extraordinaria: tienen que contener simult�neamente la presi�n migratoria, vigilar las zonas donde se concentran los reci�n llegados, intervenir ante episodios de violencia y evitar que la creciente tensi�n entre parte de la poblaci�n local y los migrantes desemboque en enfrentamientos mayores. La imagen de cuatro militares obligados a abandonar su veh�culo y correr para ponerse a salvo despu�s de ser sorprendidos por decenas de personas constituye, por s� sola, un retrato de hasta qu� punto la situaci�n se ha deteriorado.Y mientras desde el Gobierno se insiste en que se est�n movilizando recursos para recuperar la normalidad, sobre el terreno los sindicatos y asociaciones profesionales reclaman m�s efectivos, mejores medios y mayor protecci�n para quienes est�n sosteniendo, en primera l�nea, una crisis que un mes despu�s de aquella entrada masiva todav�a dista mucho de estar resuelta. �Estamos trabajando en unas condiciones que, sinceramente, son muy dif�ciles. Llevamos d�as con una presi�n enorme, con jornadas intensas, a veces de m�s de doce horas y teniendo que permanecer permanentemente alerta ante cualquier incidente. Lo m�s preocupante es que las agresiones contra nosotros se est�n convirtiendo en algo cada vez m�s habitual�, detalla uno de los polic�as de la UIP.