Jugar y ganar en equipo. Más que nunca. Hace días que Hansi Flick ve que el nueve que pidió -Julián Álvarez- difícilmente iba a llegar. Y hace días que piensa, medita y perfila cómo puede su Barça optar a todo sin el goleador que quería al frente. Pidió a Adeyemi y a Gordon, pura polivalencia eléctrica en los extremos. Y pensó en Raphinha como capitán. El técnico prefiere invertir. Pensar en el futuro. Y ha decidido que, con lo que tiene, puede aspirar a todo. No se equivoca el alemán. Ante el Athletic Club lo demostró. Generando más que nunca en la gran noche de Unai Simon, intachable bajo palos. Lo superaron, al fin, Raphinha y Fermín en la gran noche de Lamine Yamal, al que solo le faltó el gol. Debutó Rodri y Pedri brilló como hace siempre en el Barça. Y, en la retaguardia, Xavi Espart volvió a lucirse. El Barça es una máquina como equipo. Siete goles suma en este inicio de Liga. Y sin nueve. La receta, más allá de la pizarra del técnico, está en la motivación, que es innegable en este grupo. Flick quería preservar a Pau Cubarsí, al que tenía entre algodones para cuidarlo después de que fuera el mejor de los jóvenes en el Mundial. Pero Cubarsí tiene el hambre y las ganas intactas. Las mismas que Xavi Espart, debutante en el Camp Nou con el 12 a la espalda. Destilando una tranquilidad que solo los canteranos saben transmitir. Su energía, su impulso desquiciaban a Laporte y, a la par, animaba al capitán Raphinha en un Barça que entró muy conectado, atrevido y buscando espacios y, como siempre, con la defensa muy alta. Valiente, decidido a ganar el primer partido del curso en casa. Espart hasta se atrevió con un chut en la segunda parte.La entrada de Cubarsí y la de Pedri por el lesionado Gavi no fueron las únicas novedades en el once de Flick. Hubo una tercera: Raphinha estuvo flanqueado, como siempre, por Lamine Yamal a su derecha y, por primera vez y debutando en el Camp Nou, por Gordon en la izquierda. Espart, Raphinha y Gordon demostraron,de entrada, como pueden llegar a brillar en sus nuevos roles en el Barça de Flick.Para empezar, las diagonales del inglés son una delicia. Basculando y buscando una conexión solidaria. Sabe interpretar los espacios y ver cuándo alguno de sus compañeros está mejor situado que él. Se unían a su valentía la ya conocida osadía de Eric Garcia en la salida de balón desde el lateral derecho y Fermín, moviéndose como un colibrí por donde le convenía. Descargando balones según convenía. Una para Raphinha. Otra para Lamine, que se está dejando barba y bigote como promesa por si ganaba el Mundial. No marcó pero sin duda el extremo mereció mucho más. Presionaba, se desmarcaba y, de entrada, obligó con un chut desde fuera del área a Unai Simón a estirarse para mandar el balón a córner. Esa parada oposita, seguro, a la mejor de la jornada. Hubo más: Un centro de Espart terminó en un remate de cabeza de Raphinha que se topó con el palo. Merodeaba Lamine por allí, pero entre Laporte, Hugo Rincón y Johaneko, carrilero zurdo que debutaba con los vascos, evitaron el gol.Johaneko fue la gran sorpresa de un Athletic de Edin Terzic, más valiente en el Camp Nou que el anterior equipo de Ernesto Valverde. El fútbol de Terzic y de Flick, los dos únicos técnicos alemanes de Primera División, es muy similar. Laporte dirigía desde atrás y los pitos del Camp Nou eran música para los oídos de Nico Williams, al que la afición azulgrana no perdona que no recalara en Barcelona. Encaró a Eric y perfiló un centro al área que un imperial Cubarsí mandó a córner.Faltaba Pedri por unirse a la fiesta. Tras unos primeros minutos de adaptación, el canario se acomodó al lado de Bernal, tomó el mando del partido y dibujó el fútbol ofensivo del Barcelona. Hasta el punto de que le anularon un gol por fuera de juego posicional de Lamine. No llegó a tocar el balón, pero el árbitro consideró que el extremo influyó en la jugada. Por cierto, Gordon había asistido a Pedri.El canario se tomó a pecho lo que pasó. Se deshizo de Laporte, encontró el desmarque de Raphinha, bien fijado entre centrales. El brasileño se perfiló, encaró, regateó a Unai Simón y marcó a placer. A Lamine Yamal, otra vez, la espalda de Unai Simón le privó del gol. Tras el descanso, solo Unai mantuvo al Athletic con vida. Hubo un larguero de Lamine. Gordon, recostado en la izquierda, recibió de Raphinha y su disparo con la zurda se marchó por encima del larguero. Y el chut de Espart, en una buena jugada colectiva del Barça en la que Lamine acabó asistiendo a Fermín, obligó a otra intervención de Unai, muy seguro, que mandó el balón a córner. Como si quisiera demostrar a la afición su superiorida.Todo ello precedió a la salida de Rodri. Se cayó el Camp Nou con su entrada, junto a Dani Olmo que volvió a presumir de su conexión con Lamine, esta vez ejerciendo de nueve.El Barça generaba peligro, pero se topaba con el portero y la diferencia era solo de un gol. El Athletic se agarraba a su portero... Y a Sancet que disparó a la cepa del poste desde la frontal. Pero faltaba el golpe final. Entró Adeyemi, que se situó a la izquierda de Olmo mientras un ovacionado Gordon se marchaba. El otro fichaje del Barça centró desde la izquierda. Laporte intentó despejar, pero lo acabó convirtiendo en una asistencia para Fermín. El canterano marcó a placer. Unai Simón, por novena vez, barrió un balón de Adeyemi tras una gran carrera desequilibrante de Lamine evitando el tercero. Se acabó el tiempo. Flick sonreía en el banquillo. El entrenador no tiene a Julián. Y considerará Gil Marín, CEO del Atlético, que el Barcelona no es profesional fichando. Que falta al respeto. Que le falta ética. Pero es indudable que Flick tiene a un equipo muy profesional que volverá a competir por todo. Todos juntos. Redactora de La Vanguardia desde 2018. Sigue la actualidad deportiva del FC Barcelona. Colabora en RAC1, Catalunya Ràdio y TV3. Licenciada en Periodismo por la UAB y en Publicidad y RR.PP. por la UOC