Actualizado Jueves,
agosto
22:08Fueron a ver a Roca Rey en masa y vieron a Roca Rey en tromba. El fabuloso aspecto de la plaza de Vista Alegre retrotra�a a los tiempos gloriosos de los �ltimos a�os 90 y primeros de los 2000. El brindis de Diego Urdiales a Enrique Ponce, rey de Bilbao en aquellas d�cadas (y una m�s), ahondaba en la nostalgia. Todav�a hab�a gente en pie buscando su localidad en los atestados tendidos. Un esplendoroso �No hay billetes� volvi� a colgar de sus taquillas. Desde 2011 no se colgaba el a�orado cartel, por lo que la noticia se hac�a extraordinaria. Ponce precisamente figura en aquella tarde del 25 de agosto, junto a El Juli -el otro amo de Bilbao- y Miguel �ngel Perera. Los toros tambi�n pertenec�an entonces a Victoriano del R�o. Como ayer, cuando volvi� a sentirse el entusiasmo en aquella temprana ovaci�n de bienvenida a Urdiales, Talavante y Roca Rey, heredero del trono bilba�no desde hace m�s de 10 a�os ya. La multitud de papelillos blancos repartidos por el oscuro ruedo presagiaban el viento, casi invoc�ndolo. Molestar�a la suyo.Cuando a las 19.14 Roca Rey brindaba su toro al p�blico, la explosi�n de j�bilo revelaba a qui�n hab�a acudido a ver la masa. El fervor desatado al levantar la montera lo empat� el desplante a cuerpo limpio al final de la faena. Una cosa de fen�meno fan, muy loca, la plaza entera en pie como una sola voz. Un grito de aclamaci�n ensordecedor. Ya se hab�a sentido en el repetitivo quite por saltilleras. Es el a�o chino de la saltillera. No es nada contra Roca. Cuando enterr� la estocada, se reprodujo el entusiasmo desbocado. El presidente Mat�as acert� al frenarlo en una oreja, pues era lo justo. A RR le hab�a sido imposible redondear la faena por la izquierda ante el azote inclemente del viento. Y, tambi�n, porque al buen toro le faltaba empuje por esa mano. As� la obra fue fundamentalmente diestra -desde el arranque por estatuarios-, el muletazo muy por abajo, largo y ligado. A veces rehilado. Tres series como viga maestra -una sola espaldina como arenque para las focas- y el ep�logo de cercan�as, por circulares invertidos, cuando el noble animal ya hab�a soltado todo el fuelle. Victoriano del R�o parec�a haber tra�do la corrida por notas diferentes a la potencia y la bravura revolucionada que, por ejemplo, distinguieron el lote -dos �hijos� del gran Dakar- con el que el mismo Roca Rey firm� en 2025 en esta plaza la tarde m�s importante de su trabada temporada. La corrida flaquear�a por dem�s.La apuesta de esta cita, vital para apuntalar un a�o que viene creciendo en agosto -quedaba lejos la �pica de Sevilla, no tanto Gij�n ni M�laga-, volv�a a ser Victoriano del R�o. Victoriano fall� en los niveles exigidos -y no s�lo-, pero no fall� Roca Rey. Que a las 20.34 soltaba la muleta para tirarse a matar sin ella. C�mo logr� pasar limpiamente a cuerpo descubierto, como si tocase con la mano, es un misterio. Pues los matadores que practicaron esta suerte -G�mez Escorial, Fandi�o, el Loco Gal�n- lo hac�an encun�ndose. Enterr� con temerario valor una estocada honda que no fue suficiente y necesit� un golpe de descabello. Otra oreja premi� su raza y su absoluta entrega con aquel manso que cerraba plaza. Se movi� con disparo desde la apertura de rodillas -esos cambiados de miedo- para anunciar pronto, entre aquel calambre geniudo y las miradas a tablas, que quer�a rajarse. Como as� fue. Roca se pele� con �l -sac�ndoselo a los medios- y con el viento que flameaba su muleta. Ni una broma para su seria actuaci�n. Fueron en masa a ver a Roca Rey y lo vieron en tromba. Ya digo.La guapeza de la seriedad del cuarto se desmoronaba camino de las 20.00 horas sobre su fragil�sima calidad, perdiendo demasiadas veces los apoyos. Pero Diego Urdiales se emperr� en buscarle la veta de oro -y el equilibrio- y hasta que no dibuj� un pu�ado de naturales delicatessen no par�. Muy largo el empe�o (un aviso antes de perfilarse), resuelto con soberbio volapi�, la estocada de la feria. B�blica.Cuando a las 18.23 Diego hab�a entregado su montera al sabio de Chiva de con un abrazo, aquel primer toro de la corrida ya barruntaba el escaso poder que presidir�a la tarde. El trabajo de Diego Urdiales no s�lo eman� torer�a, sino tambi�n conocimiento. La exactitud de las alturas y los tiempos. En ese juego de equilibrios dibuj� el toreo (y lo m�s torero) en su izquierda, por donde el toro descolg� m�s. Y luego tambi�n en la expresi�n de su derecha. Todo dosificado por la condici�n del toro.A las 18.49, la quebradiza clase de un coloradito de bell�simo ritmo super� los tercios previos milagrosamente a pesar de Alejandro Talavante, que pareci� querer devolverlo con inoportunos capotazos. O por acci�n o por omisi�n. Luego, se recre� con su zurda privilegiada como si se pasease. Un paseo realmente fue la tarde de Talavante. El quinto se movi� en las ant�podas por la manera de soltar la cara, tan violento y sin estilo en su ausencia de poder. Ese mal que penaliz� la corrida.El maestro Ra�l del Pozo dec�a que los toreros son los �ltimos h�roes con capa y espada. O con espada y sin muleta, a cuerpo limpio, como vino a explicar Roca Rey.VICTORIANO / Urdiales, Talavante y Roca ReyPLAZA DE VISTA ALEGRE. Jueves, 27 de agosto de 2026. Cuarta de feria. Lleno de "No hay billetes". Toros de Victoriano del R�o, un cinque�o (6�); serios y arm�nicos; su nobleza adoleci� de poder, tan quebradiza; rajado el 6�, el 5� fue el de peor estilo.DIEGO URDIALES, DE NAZARENO Y ORO. Estocada contraria (leve petici�n y saludos); gran estocada. Aviso (saludos).ALEJANDRO TALAVANTE, DE CORINTO Y ORO. Pinchazo y estocada atravesada y suelta (silencio); estocada (silencio). ROCA REY, DE AZUL MARINO Y ORO. Estocada (oreja y fuerte petici�n); estocada honda -sin muleta- y atravesada y descabello. Aviso (oreja).






