Las llamas que parecen lamerme desde la chimenea del restaurante sugieren la imagen de Mister Hyde, pero la figura alta y amistosa que me estrecha la mano, sonriendo, evoca al Dr. Jekyll. Elon Musk dijo a su biógrafo, Walter Isaacson, que su padre tenía una naturaleza propia de Jekyll y Hyde, aunque Errol me asegura que el libro es “muy malo” y está lleno de errores.Cuando entra en el restaurante de Langebaan, en la ventosa costa occidental de Sudáfrica, resulta fascinante. Cortés, me clava sus ojos azules y propone cambiar de mesa porque junto a la chimenea habrá demasiado ruido y calor.“Es un restaurante muy agradable”, comenta. “He estado en esta ciudad con Elon, pero no en este restaurante”.Durante nuestra conversación, sus largas divagaciones, ligeras o sombrías, se interrumpen con frecuencia por el despliegue de una dentadura perfecta que ilumina un rostro de 80 años todavía atractivo, aunque profundamente surcado por arrugas.Yo había llegado temprano, después de conducir hora y media desde Ciudad del Cabo. Pocas veces me había sentido tan nervioso antes de una entrevista. La mayor parte de lo que había leído sobre Errol era sombrío. Elon ha descrito una infancia traumática. La primera esposa de Errol, Maye Haldeman, dijo que descubrió su verdadera naturaleza durante su luna de miel por Europa, de la que regresó “con moretones y embarazada”. Se divorciaron cuando Elon tenía ocho años; para entonces ya habían nacido Kimbal y Tosca.Más recientemente, Errol se ha convertido en defensor de Vladímir Putin y del activista británico de extrema derecha Tommy Robinson. En julio financió la asistencia de Robinson —a quien describe como “muy educado y modesto”— a una cumbre alternativa al Foro de Davos celebrada en Rusia.Si Errol no fuera el padre de Elon, quizá sería un personaje menor: un antiguo comerciante de esmeraldas con tres exesposas y opiniones estridentes. Pero es también una figura imponente en la vida del más famoso de sus hijos.Parte del obstinado genio de Elon —su temprano interés por la informática y su afán por asumir riesgos— puede rastrearse hasta su padre, un hombre al que ha descrito tanto como empresario legítimo como charlatán. Aunque estuvieron distanciados, ya no lo están, según Errol. Errol asegura que siguen enviándose mensajes y que ambos se despiden con “lief vir jou”: “te quiero”, en afrikáans.Al ser el padre de Elon, su primer hijo, Errol cambió literalmente el mundo. Como para subrayarlo, apenas unas horas antes de nuestro encuentro, y casi 56 años después de aquella luna de miel, uno de los cohetes Falcon 9 de SpaceX se había estrellado contra la Luna.El mundo según ErrolHubo varios momentos en nuestra conversación de casi cuatro horas que me dejaron con la boca abierta. Pero, dejando a un lado mis recelos, el hombre que entra a grandes zancadas es indudablemente carismático. “Ah, el famoso periodista”, dice. Mientras nos acomodamos en un reservado, él pide una Castle Lite y yo, una stout local.“Crecí en una Sudáfrica muy dura. Las palizas formaban parte de todos los días”, comenta. Los métodos disciplinarios de su padre, Walter, no eran una excepción. “Era, sencillamente, un entorno más primitivo”.Su madre había llegado a Sudáfrica desde Liverpool. Durante un tiempo abandonó a Walter —criptógrafo durante la Segunda Guerra Mundial— y regresó a Inglaterra con sus dos hijos.“No hablaba mucho. Quedó bastante destrozado tras la guerra. Le temblaba todo el cuerpo, sobre todo una mano”, cuenta Errol. “No lograba mantener un empleo. Tenía una inclinación al alcoholismo”.La madre regresó después de que Walter ganó casi 5 mil dólares apostando a un caballo. Había dejado la escuela a los 14 años y mantenía a la familia trabajando como costurera.“Tenía unas manos fuertes. Elon te dirá que ella fue una figura clave en su vida, la mujer más fuerte que jamás haya conocido”.Maye, la madre de Elon, llegó a Sudáfrica desde Canadá con sus padres en 1950, cuando tenía dos años. Su padre, Joshua Haldeman, había perdido su granja durante la Gran Depresión y se involucró en el movimiento del Crédito Social. Antisemita confeso, también formó parte del movimiento tecnócrata, que defendía que el gobierno estuviera en manos de expertos. Resulta difícil no advertir ecos de algunas ideas que décadas después defendería su nieto.
Conoce al papa de Elon Musk
Errol Musk y su forma de ver al mundo y las acciones de su hijo.









