Los pasos del tecnofascista Peter Thiel en Argentina van más allá de su afinidad con el gobierno libertario. La presencia en el país se remontan al menos a 2017, cuando Palantir empezó a establecer vínculos con el Estado argentino para intentar quedarse con los archivos secretos de la AMIA. Más cercano en el tiempo, durante la gestión de Alberto Fernandez, en 2022, la empresa registró su marca en el país.
Los datos surgen de una investigación publicada este jueves por la revista Anfibia que señala que el interés de Peter Thiel por la Argentina no nació con Javier Milei y que, en todo caso, el gobierno libertario funcionó como un acelerador y una oportunidad para un interés que ya estaba instalado.
De Barrio Parque a Vaca Muerta
La compra de una casa en Barrio Norte terminó siendo la puerta de entrada para reconstruir una estructura mucho más amplia de lo que aparentaba ser una simple operación inmobiliaria. Detrás de la operación aparece Birkdale Emprendimientos, sociedades estadounidenses vinculadas y los abogados Martín Quintanar y Marcos Cardoso, cuyos nombres terminan conectando con David Wheelock y Will Tipton, ejecutivos de Thiel Capital. Una solicitud de documentos ante la Inspección General de Justicia (IGJ) permitió pasar de la escritura de una propiedad a una red de intermediarios directamente vinculada al entorno empresarial de Thiel.













