El jueves 23 de abril, luego de cerrar la sala de periodistas por primera vez en la historia de la democracia, Javier Milei recibió a Peter Thiel en la Casa Rosada. Fue el tercer encuentro que mantuvieron cara a cara, pero fue mucho más que eso: sirvió como el anuncio formal de que el tecnomagnate había llegado a vivir a la Argentina. Desde entonces se instaló una pregunta de escala global: ¿qué vino a hacer uno de los hombres más poderosos del planeta a este país? Antecedentes El relato oficial insiste en que el triunfo de Milei fue lo que hizo que Thiel, otro libertario, empezara a mirar a la Argentina. Pero su interés venía de antes. El 6 de junio de 2022, cuando Milei medía apenas unos puntos para las elecciones, Palantir Technologies se registró como marca en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). A través del estudio de abogados Berton Moreno IP Law, la empresa de Thiel declaró ante el Estado argentino que venía a ofrecer, entre otras cosas, "software no descargable de inteligencia artificial perimetral; software para el análisis, organización y seguimiento de datos e información geoespaciales y de localización; software no descargable para el procesamiento de datos para su uso en productos, ingeniería y diseño de la seguridad nacional".
El experimento temerario de Thiel en Argentina
Por qué el tecnomagnate decidió instalarse en el país. Las utopías que comparte con Milei: transhumanismo, desprecio por la democracia y las universidades. Inversiones en energía y las leyes libertarias funcionales a sus proyectos. Ciudades futuristas privadas. Los refugios estratégicos ante una guerra nuclear.










