NoticiaPor 70 dólares las personas podían entrar al estadio y disfrutar del ambiente, escuchar la música, pero ver poco del show.Bruno Mars Foto: Bruno Mars InstagramPERIODISTA27.08.2026 13:01 Actualizado: 27.08.2026 13:01
En sus últimos espectáculos, Bruno Mars se quita la chaqueta como si fuera Hulk, se pone las congas en las manos para interpretar ‘Cha Cha’ y muestra videos en los que aparece arrodillado en una iglesia al estilo mexicano mientras reza. Aunque estos son solo algunos de los momentos más memorables en The Romantic Tour —una gira de cerca de 80 fechas que pasará por Norteamérica, Europa y México—, hay un aspecto que ha llamado aún más la atención: la nueva modalidad con la que el cantante decidió innovar en sus conciertos. En el estadio de Wembley, en Londres, creó una localidad desde la que sus fanáticos podían escucharlo, pero no verlo, por 70 euros (unos 250.000 pesos colombianos).Y con esta propuesta, un debate que se ha creado durante los últimos años ha vuelto a tomar relevancia, pues se cuestiona hasta qué punto los conciertos son un producto cada vez más fragmentado, con precios y experiencias altamente desiguales, según el precio que paga cada persona. Bruno Mars Foto:Bruno Mars InstagramEn todos los conciertos que se hacen, de todos los artistas, hay zonas en que es imposible ver directamente al escenario por la disposición de la tarima y de las pantallas. Por eso, las personas suelen agruparse al centro. Sin embargo, en esta ocasión Live Nation y Ticket Master adecuaron esos puntos ciegos en localidades llamadas ‘No view / audio only’. “Para ganar algo de contraste: los precios oficiales en Wembley iban de las 71,70 a las 588,60 libras, pero a comienzos de julio (con las seis noches agotadas), ya sólo quedaban butacas de visión obstruida por encima de las 210 libras en la reventa. La entrada de solo audio abre un escalón nuevo por debajo del más barato. Ahora lo llamaríamos ‘mierdificación’, pero desde mucho antes, en economía, a esto se le llama bienes degradados (damaged goods en inglés): productos que una empresa empeora a propósito para venderlos más baratos a quien no llega al precio completo, sin perder por ello al cliente que sí paga”, explica Frankie Pizá, divulgador y agente cultural, en su columna de El País de España. Esta táctica, que ahora llega a la música, no es algo novedoso en el mercado. De hecho, las aerolínes la aplican a diario. Todos van en el mismo avión y en un asiento, pero se paga por elegir la maleta, por elegir en qué lugar sentarse o por entrar primero. Así que las entradas de ‘Solo audio’ serían un bien degradado: al estadio no le cuesta prácticamente nada montarla y la vista no es un extra que haya que fabricar.Esta opción apareció luego de que Bruno Mars convocara a 90.000 personas por noche en el estadio, en cada una de las seis fechas agotadas. Lo que, explica Julio Correal, organizador de conciertos, es que más allá de la mala ubicación, esta significa una oportunidad para que los fanáticos compartan con su artista favorito. Bruno Mars Foto:Bruno Mars Instagram“La magnitud de esa cuestión es mínima. En un estadio de 40.000 personas, las boletas que tienen ‘No View’ van a ser, tal vez 800. Eso no es una cifra mayor, tampoco quiere decir que el empresario se vaya a llenar de plata con eso. A mí me pasó. Yo una vez compré unas boletas para ver a U2 sin ver, nada más oyéndolo. Finalmente quedé detrás del escenario y se veía pues lo que se podía ver. Igual yo era feliz de estar en un concierto de U2. El comprador sabe desde el principio que no podrá ver el escenario. A cambio, paga por estar dentro del recinto, escuchar el espectáculo y compartir el ambiente con miles de seguidores”, cuenta el experto. Esta fórmula ya se había implementado en el pasado, lo que también da un indicio de que se ha implementado en contadas veces y no es una tendencia que se vaya a seguir implementando. Beyoncé fue la primera en crear el ‘no view’ en 2023 para su Renaissance Tour. En esa gira habilitó sillas detrás del escenario por unos 157 dólares (cerca de 485.000 pesos colombianos). En su momento, la situación también despertó la atención de los críticos. Para Frankie Pizá, por ejemplo, es lógico escandalizarse, porque las personas esperarían que la industria y el ‘ticketing’ creciera, no que fuera hacia abajo. “Durante la última década, las grandes estrellas han multiplicado los productos que rodean a sus conciertos: abonos VIP, paquetes con comida y barra libre, encuentros con el artista o ediciones especiales para los seguidores más fieles que pagan cientos o miles de euros por un trato preferente. La lógica era ir subiendo el techo, tantear hasta dónde llegaría el superfán más comprometido (...) Otro matiz que no debemos saltarnos: no ves, pero tampoco estás comprando oír bien, porque el sonido de un estadio es regular de por sí y desde una zona sin visión estás encima horriblemente situado. En el caso de este tipo de conciertos y en Wembley, estás planteándote pagar por el elemento más chungo del paquete”, dice el español. Bruno Mars Foto:Bruno Mars InstagramPor otro lado, el público parece ir un paso adelante de las ideas que surgen en la industria. Ya en los conciertos de Taylor Swift se hicieron famosas las multitudes que se juntaban fuera del estadio, en parqueaderos y calles, para escuchar desde el otro lado del muro y cantarlo en grupo, gratis. Así que la gente ya buscaba esa sensación de respirar el mismo aire de su cantante favorito por su cuenta. “Aunque uno como empresario es consciente de que la experiencia no va a ser la mejor y no creo que sea la localidad que hay que promocionar, la gente prefiere ver a su artista como sea o donde sea. También por el síndrome del FOMO, que es el perderse algo. Y la gente siente eso por Bruno Mars, no por cualquier artista o concierto. Él ahorita es el número uno en el mundo por su capacidad de convocatoria. No creo que vaya a pasar gran cosa con esa localidad. No creo que la vayan a abrir en Colombia, no creo que tenga buenos resultados en un futuro”, aclara Correal. María Jimena Delgado Díaz Periodista de Cultura @Mariajimena_delgadod Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






