LOS ÁNGELES (AP) — A los 71 años y tras unos cuantos años de jubilación, Linda Henry sentía que gozaba de buena salud y solo acudía a su médico en el sur de California para algún chequeo ocasional.Por eso fue un shock cuando se enteró en 2024 de que la habían inscrito en cuidados de hospicio, una atención especializada para el final de la vida que por lo general se brinda a personas a las que les quedan seis meses o menos de vida. Un trabajador de Medicare le indicó que el sistema decía que tenía insuficiencia cardíaca.Henry fue víctima del fraude descontrolado en la industria del hospicio, un problema que ha sido especialmente extremo en California, donde los estafadores se han aprovechado de una supervisión gubernamental históricamente débil. Los defraudadores han creado hospicios falsos y han engañado a personas para que se inscriban, o han robado identidades para facturar a Medicare por servicios de hospicio.

California ha sido un foco de la ofensiva del gobierno de Trump contra el fraude en programas de salud financiados con fondos federales, con más de 1.000 hospicios de California eliminados de Medicare desde principios de 2025. Funcionarios federales estiman que solo el condado de Los Ángeles representa unos 3.500 millones de dólares en reclamaciones fraudulentas de hospicio.El estado afirma que está haciendo su parte para abordar el problema. Ha revocado casi 500 licencias desde que impuso una moratoria a nuevos hospicios en 2021 y en junio adoptó regulaciones de emergencia largamente esperadas que establecen criterios más estrictos para aprobar nuevas licencias.