Para Milei agosto fue una paliza. Lo sintetizamos en una columna pasada con el título irónico sobre que ya no farmeaba aura. Es decir, había perdido el apoyo popular y las tácticas de controlar la agenda pública con insultos y barbaridades dejaban de dar resultado. Todo bajo el telón de fondo de una situación económica que se vuelve dramática para la mayoría de hogares argentinos. Sabido es que Milei pasó el mes recluido en Olivos, no escuchaba a nadie y prácticamente había perdido el control. Mientras tanto el Gobierno avanza a los tumbos intentando atajar los penales que le patea la oposición. Morosidad, cierre de pymes, la ley de Financiamiento Universitario que no se cumple aún con fallo de la Corte, ajustes en ciencia y con la llamada ley de extranjerización de Tierras, artistas que no se habían posicionado nunca políticamente hicieron gala de su oposición al Gobierno. Terminan los idus de agosto y Milei intenta recuperar la iniciativa estratégica y la agenda perdida. Durante todo este mes se discutió lo que quiso la oposición y en los términos de la oposición, eso es con lo que quiere terminar Milei, ¿Podrá?.
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