Empieza a descender el sol tras la Catedral de Palma y la imagen del Passeig del Born sorprende: más de 500 personas, según datos de los organizadores, están cenando juntas aprovechando cada espacio del paseo más popular de la capital balear. Todos ellos, vecinos de Palma, una de las ciudades de España que más sufre el proceso de turistificación que expulsa a los residentes de los espacios comunes y, sobre todo, de la vivienda. Se trata del ya consolidado 'Sopar a la Llesca', una iniciativa de la entidad Brunzit con el fin de “recuperar las calles de Palma” para los mallorquines ante la masificación turística que ha invadido la ciudad.

Es el segundo verano en el que cada miércoles, durante los meses de julio y agosto, más de medio millar de personas comparten cenas en distintas ubicaciones como la Plaça Major o la Plaça de l'Olivar. Para su última cena han decidido ponerle el broche a esta iniciativa en el Passeig del Born, un sitio emblemático que ha reunido una vez más a mayores, jóvenes y familias.

Desde la organización lo tenían claro: querían volver a una zona que, aseguran, antes era mucho más que un simple lugar de paseo. Explican que antiguamente era un espacio de reunión de muchos jóvenes de 'Ciutat' -nombre popular con el que se designa a Palma- donde era habitual pasar la tarde y encontrarse con amistades. “Se ha convertido en una zona cubierta de terrazas con 130 metros cuadrados ocupados por mesas y sillas destinadas a un cliente que puede pagar unos precios desorbitados”, comentan desde la organización a elDiario.es.