¿Es, como yo, un corredor lento y pesado?
¡Enhorabuena! Un nuevo estudio revela que podría estar haciéndole un favor a su cerebro.
En el estudio, 10 minutos de trote muy lento, a un ritmo apenas superior al de caminar, modificaron casi de inmediato la actividad cerebral de las personas, mejoraron sus habilidades de pensamiento y elevaron su estado de ánimo.
Este estudio es uno de los primeros en demostrar que correr no tiene por qué ser extenuante ni prolongado para alterar nuestra capacidad de pensar y sentir. Puede ser sorprendentemente pausado, suave y breve.
Pero, al parecer, sí es necesario correr. Los investigadores descubrieron que la biomecánica de correr influye en nuestro cuerpo, y en particular en nuestra cabeza, de maneras que otras actividades no lo hacen.







