Contenido automatizadoLa velocidad con la que camina puede revelar mucho más sobre su salud cerebral Foto: iStockPERIODISTA01.07.2026 10:49 Actualizado: 01.07.2026 10:49 01.07.2026 10:49 Actualizado: 01.07.2026 10:49
La velocidad al caminar suele pasar inadvertida en la vida cotidiana, pero cada vez cuenta con mayor respaldo científico como un indicador del estado general del organismo. Más allá de la condición física, distintas investigaciones muestran que el ritmo de la marcha puede reflejar el funcionamiento del cerebro, la salud cardiovascular y el proceso de envejecimiento. LEA TAMBIÉN Caminar más rápido también se relaciona con una mayor esperanza de vidaUno de los trabajos más importantes sobre este tema fue realizado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh, quienes analizaron los resultados de nueve estudios que reunieron a más de 34.000 adultos de 65 años o más, seguidos durante períodos de entre seis y 21 años.El análisis concluyó que la velocidad de la marcha es un predictor significativo de la supervivencia. Entre los hombres de 75 años, quienes caminaban más lentamente tenían una probabilidad del 19 % de vivir otros diez años, mientras que aquellos con una marcha más rápida alcanzaban una probabilidad de supervivencia del 87 %.Caminar activa el cerebro. Foto:iStockOtro de los trabajos de mayor relevancia fue publicado en la revista científica 'Neurology' por investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos. El estudio evaluó durante décadas a 904 personas para determinar la relación entre la función cognitiva y la velocidad de la marcha al llegar a los 45 años.Además de detectar signos de envejecimiento acelerado en órganos y sistemas como el corazón, los pulmones, la dentadura y el sistema inmunológico, los investigadores comprobaron que quienes caminaban más despacio también presentaban un envejecimiento cerebral más avanzado.Caminar despacio Foto:(GPT El Tiempo Visual, 2026). / EL TIEMPOLas resonancias magnéticas permitieron identificar diferencias estructurales en el cerebro de este grupo de participantes. Entre ellas: • Cerebros de menor tamaño.• Neocorteza más delgada, vinculada con el pensamiento y el procesamiento de información compleja.• Alteraciones en la sustancia blanca.• Mayor evidencia de deterioro cognitivo.El seguimiento también incluyó pruebas de inteligencia, lenguaje y habilidades motoras realizadas cuando los participantes tenían apenas tres años. Los investigadores encontraron indicios de que parte de estas diferencias ya estaban presentes desde la primera infancia.La neuróloga Lucía Zavala explicó que, desde la neurología clínica, el análisis no se limita al tamaño del cerebro, sino a la denominada reserva estructural y cognitiva, es decir, la capacidad del sistema nervioso para resistir el deterioro causado por enfermedades o lesiones. LEA TAMBIÉN Un mayor volumen cerebral y un grosor cortical preservado representan una mayor densidad neuronal. Esto ayuda a que el sistema nervioso pueda tolerar el daño neurodegenerativo o vascular.La especialista explicó que caminar con normalidad es una actividad mucho más compleja de lo que parece y requiere la participación coordinada de múltiples regiones del cerebro.Un indicador que podría incorporarse a los controles médicosCuando la velocidad de la marcha disminuye de manera prematura estamos observando una manifestación temprana de una alteración en la conectividad cerebral.Según Zavala, uno de los principales aportes del estudio publicado en 'Neurology' es demostrar que estas diferencias pueden identificarse mucho antes de la vejez. La velocidad al caminar sería el resultado acumulado del desarrollo neurológico y del proceso de envejecimiento a lo largo de la vida.Actividades físicas que también benefician al cerebroAdemás de caminar con frecuencia, los especialistas señalan que existen otras actividades que estimulan simultáneamente el movimiento y las funciones cognitivas, contribuyendo a preservar la salud cerebral.• Bailar: mejora la coordinación, la orientación espacial y el procesamiento del ritmo.• Practicar deportes de raqueta, como tenis o pádel: favorece el seguimiento visual, la planificación y los movimientos de precisión.• Realizar entrenamiento de fuerza: contribuye a mejorar el metabolismo, disminuir la inflamación y proteger áreas del cerebro relacionadas con las funciones ejecutivas.La Nación (Argentina) / GDA. Más noticias en EL TIEMPO*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación (GDA), y contó con la revisión de la periodista. Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













