“Eran tristes los alrededores”, contaba la escritora y periodista Carmen de Burgos sobre aquel edificio perdido en mitad de la nada, perdido “entre los cerros chatos y pelados, sin más flora que la leña, la palma y las atochas”. La descripción estaba incluida en Puñal de claveles, obra inspirada en un suceso ocurrido en 1928 que ha marcado para siempre los campos de Níjar: el asesinato de Francisco Montes tras huir con su amante y prima Francisca Cañadas justo el día en que ella se casaba, obligada, con otro. Es el mismo evento que llevó a Federico García Lorca a escribir Bodas de sangre. Y sucedió en el Cortijo del Fraile, edificio levantado en el siglo XVIII que en la actualidad se cae a pedazos por el abandono. Y que ahora espera florecer gracias a un proyecto de la Diputación de Almería, que lo adquirió en 2023 para crear el llamado Centro de Artes y Territorio que albergará iniciativas culturales, etnográficas, educativas y turísticas. Hoy, como hace un siglo, el inmueble sigue lejos de todo. El casco urbano de Níjar, municipio de 33.000 habitantes al que pertenece, está a más de 20 kilómetros. Algo más cerca están localidades como Los Albaricoques y Rodalquilar, hasta cuyos límites llega la finca original que lo rodeaba. La primera vez que se registró su existencia fue en el catastro de Ensenada, en 1745. Era una sede de los frailes dominicos que gracias a los ingresos agrícolas conseguían así mantener el convento de Santo Domingo, en Almería. En el siglo XIX la familia Acosta, industriales mineros de Berja, lo adquirieron tras la desamortización de Madoz —en 1855, cuando también se privatizaron los montes comunales del pueblo— junto a 300 hectáreas de secarral. Vivió altibajos y fue abandonado en los años sesenta, cuando apenas quedó como escenario de cine para rodajes de películas de Clint Eastwood y Sergio Leone como La muerte tenía un precio (1965) o El bueno, el feo y el malo (1966). Atravesar los caminos de tierra que llegan hasta él es todavía acercarse hasta un paisaje fantasmal y unas ruinas que, año a año, iban a más. La torre de su capilla, visiblemente torcida, tuvo que ser estabilizada hace una década antes de que se cayera mientras las asociaciones y organizaciones locales clamaban por su deterioro. En su interior a veces se guardaban rebaños de cabras o se almacenaban residuos agrícolas de los cultivos cercanos a pesar de su declaración como Bien de Interés Cultural en 2010. Tras un intento fallido por parte de la Junta de Andalucía en 2014, en 2021 la Diputación de Almería empezó a negociar con los propietarios una posible compra. Y en 2022 se hizo con el Cortijo del Fraile y nueve hectáreas de terreno a cambio de 1,9 millones de euros. “Lo urgente era adquirirlo para su consolidación porque se estaba desmoronando. Y, lo siguiente, realizar un Plan Director que marcara la hoja de ruta para la rehabilitación y sus futuros usos”, cuenta Carlos Sánchez, diputado de Presidencia, que subraya que para la elaboración de este documento se ha dado voz a entidades, vecinos y expertos. También destaca que todo el trabajo será muy delicado debido a la ubicación en pleno corazón del parque natural Cabo de Gata. Más aún cuando el recinto no tiene acceso a luz ni agua. “Vamos a proteger mucho el edificio, pero también su entorno para que todo lo que se haga tenga el menor impacto visual posible”, señala. “Desafío enorme”Carlos Corredera es el arquitecto redactor de ese plan después de que su estudio, Corda Estudi —con base en La Vall d’Uixó, en Castellón— ganase la licitación junto a 3XV Arquitectos SCP. Recuerda que la primera vez que se acercó al cortijo entendió que estaba ante algo “insólito y único”. “Desde entonces hemos hablado con muchos agentes —políticos, técnicos, ciudadanía en general— para acercarnos a su historia y comprender que es también algo muy especial para la gente de allí”, señala. Reconoce que tiene ante sí un “desafío enorme” por tanto significado y que la clave de la actuación es el respeto a lo original. Lo hará incluso manteniendo la configuración actual de pequeñas habitaciones —la forma tradicional que han tenido estos lugares de crecer cuando las familias aumentaban— y restituir los volúmenes desplomados por el paso del tiempo. Y también recuperando “sus aljibes, su era y la multitud de ventanitas que no estarían si el cortijo no estuviese justo en ese contexto”. Los caminos de acceso —con limitaciones al tráfico rodado— se mejorarán pero no se asfaltarán. Y el aparcamiento quedará oculto entre los olivos que hay en la zona para que el impacto sea menor. En el entorno agrícola se prevén impulsar cultivos de secano.“Y cuando el edificio esté listo, realizaremos residencias artísticas, talleres de oficios representativos como alfarería o esparto, ciclos de cine, actividades de gastronomía y observación astronómica. También nos gustaría que cada año se pueda hacer una gran representación de Bodas de Sangre”, señala el diputado Carlos Sánchez, que no indica cuántos años se tardará en desarrollar el proyecto completo, pero que la inversión prevista alcanza los 25 millones de euros. “Es un enclave que tiene que venir a dinamizar social, económicamente y turísticamente no solo a toda la comarca de Níjar, sino toda la provincia de Almería”, aseguraba durante la presentación del Plan Director José Antonio García Alcaína, presidente de la Diputación de Almería desde 2025 tras la detención de su antecesor, Javier Aureliano García, durante la investigación del caso ‘mascarillas’“Una ruina digna”“Cuando la Diputación lo adquirió vimos el cielo abierto porque hemos reivindicado muchas veces su rehabilitación. Se iba a caer y las administraciones solo actuaban cuando protestábamos a base de escritos y manifestaciones”, señala Julián Vera, presidente de la asociación Amigos Parque Natural Cabo de Gata – Níjar. Celebra que “por una vez” se haya pedido la opinión de la ciudadanía “en sectores sociales, medioambientales, culturales, artísticos, económicos o vecinales” para conocer qué quiere la población local que sea el nuevo centro. “Queremos que se le dé mucho uso, porque hay precedentes de edificios que se recuperan de maravilla pero luego se dejan abandonados sin actividad. Y aquí la programación tiene que ser continuada”, añade Vera, que pide que incluso la explotación agrícola sea compartida con los vecinos. “Es un sitio que puede dinamizar la economía local”, señala. No todas las voces, eso sí, opinan igual. El geógrafo y urbanista Rodolfo Caparrós, residente en Rodalquilar y parte del grupo de colaboradores de los arquitectos que han redactado el Plan Director —como también lo han sido Belén Alemán, Sonia García, Antonio Gil Albarracín, Miguel Ángel Zorrilla, José Domingo Álvarez y Alejandro Rodríguez— cree que la Diputación está asumiendo “el monopolio absoluto” de la gestión del espacio cuando “debería incorporar a otras administraciones y entidades”. “La rehabilitación debería ser solo la excusa para impulsar la participación verdadera de los ciudadanos, fomentar la cohesión social y solventar las debilidades del desarrollo territorial en la comarca”, señala.“A veces una ruina digna es más valiosa que una intervención torticera que niegue la identidad de un sitio”, insiste Caparrós, que cree que proyecto nace con algunas flaquezas. “El trabajo del estudio de arquitectura es muy solvente, coincido con ellos en prácticamente todo. Pero a nivel de gestión, el final de estos proyectos ya lo conozco, porque este es el peor de los sitios posibles para un centro cultural, alejado de todo. Será difícil aguantar una actividad continuada y aparecerán problemas financieros”, predice quien cree que el suceso de 1928 y su posterior misticismo con las obras de García Lorca y Carmen de Burgos han hecho olvidar que el cortijo es también testigo de algunas de las fases más oscuras de la historia de Níjar, como cuando se privatizaron los montes comunales y se produjo el abandono del hábitat disperso tradicional y una gran emigración hacia Argelia. “No podemos olvidarlo”, sentencia.