"Lo importante no es imponer tu relato, también hay que escuchar el relato del otro, que no pasa muchas veces… y me remonto incluso a la Guerra Civil dentro de esta sociedad". Compartir este pensamiento es el deseo de Rodrigo Sorogoyen con su nuevo trabajo, El ser querido, un drama familiar que contiene una reflexión sobre quién cuenta las historias, desde qué punto de vista y cuánta capacidad de intentar entender al otro hemos perdido hoy.PublicidadEstrenada en la sección oficial del Festival de Cannes, esta es una película sobre el abandono y el reencuentro, sobre el ego desmedido, sobre la ira y el rencor… que profundiza en la importancia de convivir con múltiples relatos y en lo nocivo de no hacerlo, y que encuentra el territorio perfecto para todo ello en un rodaje de cine. Materias sensibles que se desarrollan a partir de la reunión de un padre y una hija separados durante muchos años.Él, Esteban Martínez, es un prestigioso director de cine que ha hecho su carrera en el extranjero y que ahora regresa para rodar en España una película sobre el Sáhara, pero, también, para intentar recuperar a su hija Emilia. Ella es una mujer con una carrera fallida como actriz que trabaja como camarera y que acepta, a pesar del resentimiento que siente por el abandono de su padre, un papel en ese nuevo proyecto.La fuerza explosiva de Javier Bardem, brutal y violenta en alguna secuencia, la sinceridad emocional que transmite Victoria Luengo y una audaz narrativa visual con diferentes cambios de formato -aunque algunos resulten caprichosos- son el nervio de este trabajo y las claves para que funcione una apuesta esencial, la de envolver un drama íntimo con una dimensión más grande que la que el cine concede habitualmente a estas historias.PublicidadAbandonar y sentirse abandonadaCoescrita junto a Isabel Peña, como las anteriores películas del cineasta, El ser querido nació tras una conversación entre ellos y Victoria Luengo sobre sus propios padres, "y no sé por qué llegamos a preguntarnos cómo debe ser abandonar y sentirse abandonada. En realidad, la película nació como la historia de una hija abandonada. Yo no tengo ausencia de padre, pero mis padres se separaron y él no estaba en casa. Nunca le he reprochado nada porque él siempre ha estado ahí, pero una mini ausencia o una semi ausencia ha habido, y obviamente me consta, desafortunadamente, que ha habido muchos, muchos, muchos padres violentos, abandonadores… A Isabel y a mí no nos interesan los juicios, nos interesan las causas, ¿cómo es posible que un padre abandone un hogar, que abandone una hija?".Sorogoyen investiga estas cuestiones desde la figura de un hombre que recurre al chantaje para recuperar la relación con su hija. "Es un padre que se cree que está haciendo algo bueno por su hija y seguramente está tomando la peor decisión, que es intentar sanar, intentar cuidar, intentar acercarse ofreciendo una cosa totalmente material, que es un trabajo", explica el director, que añade: "Esta es una actitud muy recurrente del ser humano, te doy esto para no mirarme yo y para no enfrentarme a lo realmente complicado".Cine dentro del cineEse padre, además, es un cineasta reconocido mundialmente, un tipo con un "ego hinchado", elemento que "formaba parte de la creación del personaje y, por lo tanto, de los detonantes del conflicto", admite el director, que explica perfectamente la personalidad de este hombre en la mejor secuencia de la película, una jornada del rodaje en la que es incapaz de controlar su ira. Se trata de una escena que forma parte de ese mecanismo del cine dentro del cine con el que Sorogoyen rinde homenaje a los oficios del séptimo arte.Publicidad"No nos interesaba romantizar, sino contar que los trabajadores del cine somos gente normal, porque creo que uno de los grandes errores cuando se ha hecho cine sobre cine es que se nos ha dado demasiado glamour. Y aquí hay gente que se levanta a las seis de la mañana, y hay días de rodaje buenos, otros malos, otros tediosos… pero también otros con magia. Eso está en el trabajo y en las relaciones de los miembros del equipo".Raúl Arévalo, Marina Foïs, Mourad Ouani y Raúl Prieto, entre otros, completan el reparto de la película en la que, tal vez la intensidad de la relación entre los personajes principales impida mayor atención a los secundarios, pero donde el juego de tensiones y emociones contenidas es magnífico y donde todo funciona como un nítido espejo. Así, la ficción del Sáhara es también la realidad del abandono. Las condiciones climatológicas y del paisaje de Fuerteventura revelan la agitación de las relaciones de ese padre con su hija y el rodaje de la película dentro de la película es perfecto para explicar la tesis sobre el relato que propone el cineasta.
Sorogoyen desata en 'El ser querido' una tormenta familiar de ira y rencor
El director advierte sobre lo nocivo de imponer un relato, retrata la paternidad tóxica y rinde homenaje a los oficios del cine en su nueva película, estrenada en Cannes y que aprovecha al máximo l...












