Espectadores no prevenidos de El ser querido podrían sospechar después de un rato de proyección que el argumento de esta película es similar al de la triunfante noruega (prescindible para mí) Valor sentimental. A saber. Ambas están centradas en reputados directores de cine que contratan a sus hijas, con las que no tuvieron relación desde hace demasiado tiempo, para que protagonicen su próxima, y tal vez definitiva, película. No es pecado, aunque sí un poco embarazoso para el que llegó más tarde, que a distintos guionistas se les haya ocurrido el mismo argumento. Pero los espectadores también constatarán que cada una es de su padre y de su madre, que se puede abordar el mismo tema con distinto desarrollo y variantes, aunque imagino el susto de los guionistas Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen y de los productores de El ser querido al enterarse de la iniciativa de los nórdicos, que además consiguieron el Oscar a la mejor película internacional y no sé cuántas distinciones más.Existen varias cosas muy valiosas para mí en El ser querido. Una es la capacidad de Sorogoyen para mantenerme abstraído durante todo el metraje. Es un director que siempre experimenta, que se inventa un lenguaje distinto para contar cada una de sus historias. Lo hace con personalidad, inteligencia, utilizando nuevos lenguajes y permanente poderío visual en función de lo que narra. Eso existe en todo su cine y en sus series. Llámese experimentación, aburrimiento ante las fórmulas fijas, necesidad de encontrar caminos que no han sido transitados. Ocurre con todo lo que lleve su firma. Y en mi caso nunca hay medias tintas respecto a lo que me provocan sus obras. Hay películas suyas que me gustan mucho, como El reino y As bestas, y otras que me ponen de los nervios. Me ocurre también con sus series. Encuentro tan compleja como extraordinaria Antidisturbios, pero no soporto Los años nuevos.Creo que transcurren como 15 minutos en la inicial cita en un restaurante entre un padre y una hija que llevan 13 años sin hablarse, sin saber nada del otro. Está resuelto ese tenso y embarazoso encuentro en plano y contraplano de ambos. Y percibes que hay secretos entre ellos, deudas que no han sido saldadas, recuerdos con el sabor de la amargura, enigmas, sensaciones de las que cuesta hablar, avances tímidos y retrocesos drásticos. Sospechas que va a ser muy complicada esa relación personal y profesional entre ese director consagrado en Estados Unidos, donde también ha construido una nueva familia, y esa hija con alma doliente y recuerdos que probablemente destilan amargura y sensación de abandono, a la que el padre le ofrece que encarne a la protagonista de una ficción que transcurre en el Sahara. 02:13Tráiler de 'El ser querido'Victoria Luengo, en 'El ser querido'.El rodaje es tormentoso. Te dan pistas del carácter volcánico del triunfador; de que en su pasado hay cosas chungas, de que en nombre de la perfección de su película puede ser salvaje en su comportamiento profesional; de que, aunque haya obtenido una estabilidad sentimental con su nueva familia, también existe un recuerdo de que causó heridas perdurables en los que abandonó. Es un triunfador profesional, pero un tipo con zonas de sombra.Y me mantengo atento todo el rato. Entre otras razones, por ese actor majestuoso llamado Javier Bardem. Es magnetismo puro. Imposible desatenderte de su presencia, su gestualidad, lo que expresa y lo que oculta o disimula. Es un intérprete de los grandes. Con Victoria Luengo, que me deslumbró en Antidisturbios, tengo la sensación de que siempre le ofrecen papeles de sufridora introvertida, intensa y áspera. Lo hace muy bien, aunque me gustaría verla reír, interpretando comedia. Siento mucho respeto por El ser querido; sin embargo, también le pediría que me despertara emoción. No ocurre. El ser queridoDirección: Rodrigo Sorogoyen.Intérpretes: Javier Bardem, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Melina Matthews, Marina Foïs, Raúl Prieto.Género: drama. España, 2026.Duración: 135 minutos.Estreno: 26 de agosto.